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jueves, 13 de abril de 2017

COLAGENO

8 alimentos ideales para reponer el colágeno de tu piel

Aunque lo podemos conseguir con cremas y lociones faciales, lo cierto es que para reponer el colágeno es más conveniente incluir en nuestra dieta alimentos ricos en este nutriente
colágenoSi tienes más de 35 años y notas que tu piel tiene menos elasticidad, firmeza y están apareciendo las primeras arrugas, te vamos a presentar al culpable: el colágeno.
El colágeno es una proteína segregada por las células del tejido conjuntivo llamadas fibroblastos. Constituye alrededor del 30% de la masa proteica total del organismo, y el 80% del tejido conectivo total.
En términos más comprensibles, esta proteína es el adhesivo que une todo nuestro cuerpo. Sin su presencia, el organismo humano no podría cohesionar todos sus componentes.

El colágeno y nuestra piel

Piel saludable
La salud de nuestra piel está directamente ligada al colágeno, pues este se encarga de proteger las estructuras de nuestro cuerpo y formar una barrera ante las toxinas y agentes externos dañinos.
Es el mayor componente del pelo y las uñas y también de los ligamentos y los tejidos conectivos. Más concretamente, es el responsable de la firmeza de la piel ya que compone la mayor parte de la dermis.
Por este motivo su carencia provoca una falta de firmeza e incrementa la flacidez.

¿Cuando comenzamos a perder colágeno y por qué?

Los seres humanos comenzamos a perderlo a partir de los 25 años, siendo más evidentes sus efectos después de los 35.
Al disminuir el colágeno, las estructuras epiteliales son más débiles, la piel se torna más fina, el pelo es menos fuerte, aparecen las arrugas y la flacidez.
También los tendones y los ligamentos son menos elásticos y las articulaciones pierden flexibilidad.

Factores que aceleran la pérdida de colágeno

  • La exposición al sol, fumar, los agentes contaminantes, algunos tóxicos, el estrés y el ejercicio físico exagerado aumentan la producción de los radicales libres que destruyen el colágeno existente.
  • La falta de producción hormonal que se presenta durante la menopausia y el envejecimiento disminuyen su producción.
  • Problemas de salud con tratamientos que eviten la absorción de vitaminas y minerales.

¿Que podemos comer para reponer el colágeno de la piel?

arrugas-faciales
No obstante, aunque llegado un momento la producción de colágeno comience a descender, no todo está perdido. Hay algunos alimentos que son ricos en esta proteína y otros que ayudan a crearla.
Su consumo pueden ayudarte a recuperar la firmeza, lozanía y elasticidad de la piel. Estos son:

1. Carnes

Las carnes constituyen un elementos nutricional importante de nuestra dieta.
Por su alto aporte de colágeno, destacan las carnes de:
  • Vaca
  • Pollo
  • Cabra
  • Buey
  • Venado
  • Cerdo (sobre todo las patas)
También son muy ricos en proteínas y colágeno los callos y los despojos, como morros, manitas de cerdo, patas de vaca, caldo de huesos, etc.

2. Pescado

Aunque el pescado tiene menos concentración de este nutriente en comparación con la carne, posee gran cantidad de proteínas, específicamente en las escamas.
También, el Omega 3 que se encuentra en el salmón y en el atún, protege la la membrana adiposa alrededor de las células de la piel.
Como consecuencia, reduce la inflamación y proporciona elasticidad y firmeza.

3. Gelatina

Receta con gelatina
La gelatina está compuesta en un 90% por los derivados de la proteína del colágeno. Además es baja en calorías.

4. Frutas y verduras de color rojo

Las frutas rojas como manzanas, fresas, cerezas, la remolacha, pimientos rojos, etc., contienen licopeno, una sustancia que, además de ser un antioxidante, ayuda a la producción de colágeno.

5. Frutas ricas en vitamina C

La vitamina C es fundamental para la producción de colágeno. La encontramos en la naranja, limón, kiwi, pomelo, mango, piña y algunas otras.
Además contienen antioxidantes que reducen la formación de arrugas.

6. Verduras

Verduras como la col, el repollo, las berenjenas, la berza, escarola o las espinacas son excelentes para la producción del colágeno.

7. Alimentos ricos en azufre

Alimentos ricos en azufre
Los alimentos como el apio, las aceitunas verdes y negras, el ajo, el pepino, el plátano, la cebolla o el tofu tienen un alto contenido de azufre, lo que estimula la producción de colágeno.

8. Otros alimentos

Otros alimentos que debes incluir en tu dieta son la leche de soja, el queso, el té, los frutos secos y los alimentos ricos en lisina como las patatas, las algas y la levadura de cerveza.
Todos los productos indicados son fáciles de conseguir. Combínalos en una dieta a tu gusto, que sea sana y equilibrada, y podrás notar los efectos en tu piel cuando aumente la producción de colágeno en tu cuerpo.

                                       UN ABRAZO 
 

domingo, 9 de abril de 2017

CANSANCIO

5 alimentos que te hacen ver cansado

Aunque en un principio nos pueda aportar energía, la cafeína también puede afectar a nuestros ciclos del sueño e impedirnos descansar adecuadamente, por lo que tendremos aspecto cansado
¿Cómo consideras que es tu apariencia? ¿Te han dicho o has notado que te ves más cansado de lo normal? ¿Crees que tu alimentación es buena?
Es posible que tú misma estés saboteando tu belleza sin saberlo al incluir alimentos que te hacen ver cansado.
Podrías pensar que el exceso de trabajo o la falta de horas de sueño son tu mayor enemigo, pero la alimentación es un gran determinante que debes vigilar para verte siempre bien.
Pensando en ello, te queremos hablar de los 5 alimentos que te hacen ver cansado.
Te recomendamos revisar esta lista y eliminar o, al menos, limitar, el consumo de estos productos.
Tu belleza en general te lo agradecerá.

1. Frituras

Uno de los alimentos más comunes que influyen en tu imagen son las frituras. Por desgracia, también son de los más fáciles de encontrar.
Desde las palomitas del cine hasta esas ricas croquetas cuya receta te heredó tu mamá, las frituras siempre están a mano.
Sin importar su tipo, los alimentos fritos contienen tanto grasas trans como residuos de aceite que, al ingresar, a tu organismo lo vuelven más lento.
Esto provoca que el cuerpo tenga que consumir más energía para procesar la comida.
Además, son una de las principales causantes de la obstrucción de las arterias y la obesidad. Por si lo anterior te parece poco, el consumo excesivo de aceites vegetales afecta directamente a tu rostro pues:
  • Rompe el colágeno de la piel.
  • Reseca tu piel aunque tomes la cantidad apropiada de agua.
  • Favorece la aparición de granos o espinillas
  • 2. Café

    Qué saber sobre la cafeína
    Sabemos que suena un poco contradictorio que el café sea uno de los alimentos que te hacen ver cansado, cuando es altamente conocido por darnos un extra de energía.
    Pero, ¿te has preguntado qué implica ese “extra” de energía?

    Resulta que la cafeína tiene sus lados positivos y negativos. Por ejemplo, es recomendable tomar una taza de café una hora antes de realizar un ejercicio para que el cuerpo se active y puedas quemar más grasas.
    Por otra parte, la cafeína en exceso obliga al cuerpo a seguir en constante actividad aún cuando ya esté sin recursos.
    Esto se traduce en una pérdida de horas de sueño cuando lo consumes sin realizar actividad física posterior o durante la noche. Esto puede derivar en:
  • Bolsas en los ojos
  • Cansancio
  • Estrés
Además, la cafeína deshidrata el cuerpo, por lo que si no tomas suficiente agua horas después del café te enfrentarás a:
  • Deshidratación
  • Pesadez 
  • Falta de energía

3. Comidas picantes o demasiado especiadas

Los alimentos picantes o demasiado especiados también te hacen lucir cansado, pues producen manchas o cambios de tonalidad en la piel.
El motivo es que el picante afecta al sistema sanguíneo y provoca los síntomas antes mencionados.
Por si eso fuese poco, también se dilatan las venas y se hacen más gruesas. ¿Qué efecto negativo tiene eso? La venas demasiado gruesas se marcan más en nuestra piel.
Además, en algunos casos la piel también se hace más gruesa y lucimos hinchados.

4. El alcohol

Al igual que con las frituras, fácilmente puedes abandonar el alcohol sin tener ningún tipo de impacto negativo en tu estilo de vida.
Sin embargo, si no quieres dejarlo porque te agrada tomar unas cuantas copas durante reuniones sociales, debes saber que también forma parte de este grupo.Alcohol
El alcohol comparte ciertas similitudes con la cafeína, y la principal es que ambas nos causan deshidratación.
  • El problema es que con el alcohol esto es mucho mayor ya que, cuando lo consumimos, fácilmente perdemos la noción de las cantidades.
  • Piensa que mientras que en un día tomas de 2 a 3 tazas de café, en una reunión social de 2 horas podrías tomar alrededor de 5 cervezas.
  • Para revertir los efectos de deshidratación deberías tomar dos vasos de agua por cada cerveza o trago de alcohol.

5. Carbohidratos

¿Cuántos y qué tipo de carbohidratos comes al día? La realidad es que muchas personas han decidido dejar de lado por completo estos alimentos porque creen que siempre les hacen daño.
Si eres de estas personas, debes saber que esto no es así. Existen carbohidratos que debes consumir porque representan un buen aporte de energía, como las leguminosas.
En cambio, aquellos que debes eliminar porque son uno de los alimentos que te hacen ver cansado y que aportan calorías vacías son los hechos a base de harinas refinadas o azúcares.
Los carbohidratos vacíos te hacen ver cansado porque son difíciles de digerir para el cuerpo y consumimos demasiada energía para procesarlos. Si alguna vez te ha dado sueño luego de comer un plato de pasta es por esta razón.

¿Qué comer en lugar de esos alimentos que te hacen ver cansado?

Consume frutas ricas en aguaEl mejor truco para evitar lucir cansado a causa de la mala alimentación es tener siempre a mano alimentos saludables.
En lugar de los carbohidratos, los alimentos picantes o especiados y las frituras puedes comer:
  • Fruta
  • Nueces
  • Semillas
  • Vegetales
Para sustituir al alcohol y el café nada mejor que el agua natural. Si esta no te agrada en exceso, puedes probar con té verde, batidos o infusiones. 

                               UN ABRAZO 
 

martes, 14 de marzo de 2017

HAMBURGUESAS!!!

La hamburguesa sin carne, ecológica y saludable

Para que nuestra hamburguesa sin carne tenga un sabor delicioso podemos añadir especias a nuestro gusto, ya que admite las que queramos añadirle. Es una alternativa nutritiva y sana
 Las tendencias de la cocina ecológica de los últimos años buscan una hamburguesa sin carne, que cumpla todos los parámetros de este tipo de filosofía culinaria.

Hamburguesa sin carne, ¿cómo es la cocina ecológica?

Hamburguesa sin carne
La cocina ecológica es un concepto que va mucho más allá de la utilización de alimentos y productos ecológicos. Es una filosofía de vida que se integra con el medio ambiente, no contaminante.
Lo bio y lo ecológico está de moda, en todo tipo de foros sobre alimentación, nueva cocina y mantenimiento del medio ambiente.
Pero no solo es importante el factor salud y el conseguir un medio ambiente sostenible. También se trata de conservar y realzar el sabor original de los alimentos.
De esta forma, los alimentos ecológicos, como es el caso de la hamburguesa sin carne, son producidos y elaborados sin abonos químicos, ni pesticidas, aditivos o conservantes químicos.
En lo que a la agricultura se refiere, se trata de conseguir la fertilización de la tierra con abonos orgánicos, naturales, manteniendo la composición nutricional de cada producto.

¿Se ha conseguido ya la hamburguesa sin carne?

Se ha conseguido ya la hamburguesa sin carne
La realidad es que sí, y ya se puede encontrar en los mercados.
La hamburguesa sin carne contiene hierro y proteínas en cantidades muy parecidas a las de la carne. Pero hay más: no tiene colesterol, hormonas ni principios activos antibióticos.
La clave de la creación de esta hamburguesa “sintética” fue localizar lo que hace que la carne sea tan atractiva.
El ingrediente mágico se ha denominado “hemo”, que sería el que da color y sabor a la carne.
Además, actúa como elemento catalizador para los otros sabores que se liberan cuando la carne se cocina.
Lo siguiente fue descubrir la forma de obtener el “hemo” de las plantas y provocar la fermentación, de forma parecida a como se ha elaborado la cerveza belga.
La primera hamburguesa de laboratorio se cocinó en el año 2013 en Londres. La llamaron Frankenburger.
Frankenburger es el resultado del proyecto de Mark Post, un investigador de la Universidad de Maastricht, en los Países Bajos.
Desde hace años, este equipo estudiaba la posibilidad de crear carne sintética a través del cultivo en laboratorio de células madre bovinas.

¿Cómo es la hamburguesa sin carne?

Los filamentos artificiales, generados en laboratorio, se compactan y dan forma a la hamburguesa. El producto aún está lejos de ser un alimento cien por cien gourmet.
Es incolora, y para obtener el rojo se le agrega jugo de remolacha.
Otra cuestión que hay que mejorar es la falta de sabor. Ante la ausencia de grasa y sangre, se añade a la receta base un poco de azafrán, sal, huevo en polvo y pan rallado.

La pregunta es, ¿es sano el consumo de carne producida en laboratorio?

El dilema está servido. Hay opiniones para todos los tipos. Los investigadores del proyecto Frankenburger afirman que esta carne sintética se produce partiendo de células madre.
Además, crece y se desarrolla mediante la ayuda de nutrientes naturales. No hay  productos químicos en el proceso.
También inciden en el hecho de que muchas carnes tradicionales carecen de esta salubridad.

Hamburguesas sin carne, el tofu

Hay muchas personas que no toman carne, bien porque son vegetarianos o veganos, o porque limitan la ingesta de proteínas.
La hamburguesa de tofu es una buena alternativa. Es un tipo de hamburguesa sin carne cuyo consumo se ha extendido, en los últimos años, a nivel mundial.

                                       UN ABRAZO
 

sábado, 11 de marzo de 2017

ACEITE DE COCO

Usos que le puedes dar al aceite de coco en tu cocina

Gracias a sus ácidos grasos de cadena media el aceite de coco es una de esas alternativas saludables que podemos utilizar en la cocina para darle un sabor especial a nuestros platos
El aceite de coco es una grasa vegetal que se obtiene mediante un proceso de prensado de la pulpa de los cocos.
Está compuesto en un 90% por ácidos grasos saturados, además de proteínas, minerales y otros nutrientes esenciales que le brindan muchos beneficios al organismo.
Durante siglos se ha utilizado en la cosmética natural, ya que su composición le confiere interesantes efectos a la piel y el cabello.
Sin embargo, también ha hecho parte de la dieta de millones de personas dado que, aunque es rico en calorías, sus ácidos grasos de cadena media se consideran saludables.
Incluso, por su aporte de ácido fólico, fibra y sustancias antioxidantes, es una de las mejores alternativas para preparar algunas recetas.
Teniendo en cuenta que algunos aún no saben cómo consumirlo, a continuación queremos compartir varios usos que se le pueden dar en la cocina.

1. Darle un mejor sabor a la avena

avena
En lugar de utilizar azúcares refinados o edulcorantes en tu avena, agrégale un poco de aceite de coco derretido.
Este ingrediente le da un exquisito sabor dulce y, de paso, brinda un plus de ácidos grasos saludables que te llenan de energía.

2. Reemplazar el azúcar del café

El consumo excesivo de azúcar es una de las causas principales de trastornos como la diabetes tipo 2, la obesidad y otras dificultades metabólicas.
El aceite de coco, un producto 100% orgánico, puede reemplazar esta sustancia en recetas que requieren un toque de dulce como es el caso del café.
A diferencia de los productos artificiales, esta grasa saludable no altera los niveles de azúcar en la sangre y, por el contrario, genera ciertos beneficios en su control.

3. Aderezo para ensaladas

ensalada
Los aderezos para ensaladas caseros casi siempre se preparan a partir de una combinación de aceite de oliva y vinagre balsámico.
Sin embargo, para variar el sabor y los beneficios, es bueno hacerlo de vez en cuando con un poco de aceite de coco.
Este producto es un buen sustituto de otras grasas saludables y, dado que tiene un toque dulce y sutil, va muy bien con el sabor de las frutas y los vegetales.

4. Hornear panecillos

Para hornear los panecillos y otros alimentos similares casi siempre usamos mantequillas o aceites vegetales con demasiadas grasas saturadas dañinas.
El aceite de coco extra virgen es una opción muy saludable que, por su textura, reemplaza con facilidad estos ingredientes durante el proceso de cocción.
Incluso, por su exquisito sabor a coco, es una gran forma de darle un toque más especial a estas preparaciones.

5. Mantequilla de coco

mantequilla de coco
La mantequilla es una de las grasas que hace parte de cientos de recetas en nuestra cocina. Sin embargo, muchos expertos en nutrición la desaconsejan dado que aporta demasiadas calorías y grasas saturadas.(Deberían actualizar sus estudios)  :)
  • Por suerte, este ingrediente natural cuenta con una textura similar y, dado que sus grasas son saludables, resulta ser una mejor alternativa.
Por lo tanto, la próxima vez que quieras disfrutar un pan tostado u otro alimento similar, úntale un poco de aceite de coco en lugar de mantequilla.
  • De hecho, puedes combinar el aceite con una pequeña cantidad de canela para darle un sabor más especial.
  • 6. Hacer batidos más nutritivos

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    Añadir una cucharadita de aceite de coco en los batidos de frutas y vegetales le brinda un extra de energía al organismo y, de paso, le aporta ácidos grasos de cadena media y poderosos antioxidantes.
    Este alimento se combina con mucha facilidad con otros ingredientes y, por su suave sabor, hace que la receta sea mucho más sabrosa.
  • 7. Evitar que los alimentos se adhieran

    En lugar de utilizar un spray antiadherente durante la cocción de algunos alimentos, vale la pena untar un poco de aceite de coco sobre la superficie de la sartén.
    Este producto impide que los restos de comidas se queden pegadas y evita que se deteriore el material del utensilio en cuestión.
    ¿Sigues sin probar este aceite? Ahora que sabes cómo usarlo en tu cocina, anímate a incorporarlo en tus platos para aprovechar sus increíbles beneficios.
    Eso sí, procura adquirir las presentaciones virgen extra, ya que los aceites refinados no cuentan con sus mismas cualidades nutricionales.
UN ABRAZO



jueves, 9 de marzo de 2017

AGUA DE AVENA

Adelgazar naturalmente con agua de avena

¿Sabías que agua de avena también puede ayudarte a perder peso? Te contamos cómo elaborarla y cómo puedes incluirla en tu dieta para que esta sea aun más efectiva

Pocos alimentos pueden ser tan saludables como la avena. Los estudios realizados sobre ella nos dicen que es un maravilloso regulador metabólico, es decir, depurará todo aquello que sobre de nuestro organismo y cubrirá además, carencias. Cuida de nuestro corazón, de nuestro intestino, sin olvidar obviamente, que nos ayuda a ir perdiendo peso semana a semana ¿quieres saber cómo?
La FDA, (Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense)  nos dice que es uno de los alimentos más sanos que podemos encontrar, una fuente de energía y vitalidad que deberíamos incluir diariamente en nuestra dieta. Se trataría pues de un modo muy natural mediante el cual ir perdiendo peso sin sufrir demasiado y aún menos, pasar hambre. Te lo explicamos.

Beneficios de la avena

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1. Reduce el colesterol y cuida de nuestro corazón

Basta con tomar una infusión de avena en ayunas para bajar el colesterol. Sus aceites ricos omega 6 y ácido linoléico, constituyen las llamadas grasas buenas, capaces de reducir el colesterol malo y cuidar de nuestro corazón.

2. Baja en calorías

La avena tiene muy pocas calorías y dispone además de un efecto saciante. Sus grasas son muy saludables, contiene fibra, vitaminas, minerales, oligoelementos y fibra. Es sin duda un súper-alimento.

3. Depurativa

Dispone de unos aminoácidos que nos inducen a producir lecitina en el hígado, necesario para ayudarnos a depurar nuestro organismo. Consumir avena nos permitirá limpiar las paredes de las arterias, arrastrando gracias a la fibra, los depósitos de grasa que se forman en ellas.

4. Control del azúcar

La avena es muy recomendable para los diabéticos. Su fibra soluble mejora la digestión del almidón y mantiene estables los niveles de glicemia. Un aliado maravilloso para estos casos.

5. Mejora la digestión

La avena reduce nuestros ácidos biliares, facilitando el tránsito y evitando así el estreñimiento. Ademas sus carbohidratos son de absorción lenta, lo cual nos aporta una sensación de saciedad perfecta para ir perdiendo kilos y no tener la necesidad de comer entre horas, o comer demasiado.

6. Es anticancerígena

Son muchos los estudios que se han hecho al respecto, concluyendo que determinados fitoquímicos de la avena, nos ayuda a protegernos contra el cáncer, de ahí que sea muy recomendable consumirla a diario.

¿Por qué nos permite el agua de avena perder peso?

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  • El agua de avena en ayunas nos ayuda a perder peso porque su composición, a base de vitaminas, minerales y fibra, nos aporta una sensación saciante con la que no tendremos necesidad de picar entre horas, ni comer grandes cantidades de comida.
  • Aporta al organismo beneficiosas propiedades mientras, poco a poco, vamos perdiendo peso.
  • La avena elimina todas las toxinas que nuestro cuerpo va generando y almacenando. Si vamos nutriéndonos a través de su agua, nos aportará además proteínas, vitaminas, minerales y oligoelementos.
  • Es además diurética, impide la acumulación de líquidos en nuestro cuerpo y nos hace sentir mejor.

¿Cómo he de tomar el agua de avena para ir perdiendo peso?

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1. ¿Cada cuánto he de tomarla?

Toma avena en ayunas para adelgazar durante un mes seguido. Esto nos permitirá estar saciadas para casi toda la mañana y nos dará la energía y fibra necesaria para empezar el día. También puedes tomar otro vaso antes de tus comidas principales.

2. ¿Cómo he de tomarla?

  • Coge una taza de avena, una ramita de canela y dos litros de agua.
  • En la batidora, pon la avena acompañada por un vaso de agua, y obtén una mezcla bien homogénea. Después puedes incluir ya el resto de agua, la canela, y el endulzante que desees, o bien estevia o dos cucharaditas de miel. Si ves que aún queda algún trazo de avena, puedes colarlo. Después, pon el agua en el refrigerador, así la tendrás para todo el día. Empieza el desayuno con un vaso, después, es ideal para beberla antes de las comidas, te ayudará a estar saciada y bien nutrida.
  • Lo más importante es empezar el día con ese vaso de agua de avena, e incluirla también como bebida en tus comidas, siempre equilibradas y sin cometer excesos. Si la consumes de este modo durante un mes, comprobarás como vas bajando de peso.

                                                   UN ABRAZO

domingo, 26 de febrero de 2017

A COMER HUEVOS!!!

 

¿Por qué debemos consumir huevo habitualmente?

Aunque siempre se ha dicho que comer huevos aumenta el colesterol, esta afirmación es falsa. Además, los huevos nos aportan proteína animal, como la carne o el pescado
El huevo es uno de los alimentos más nutritivos que tenemos. Es rico en proteína, grasas saludables, vitaminas y minerales, y es un alimento fácil de cocinar y que suele gustar a todo el mundo.
En este artículo explicamos todos sus beneficios, los cuales demuestran que podemos comer huevos más habitualmente de lo que nos habían hecho creer.

¿Qué nos aporta el huevo?

El huevo es un alimento que en poca cantidad nos aporta muchos nutrientes, y por eso decimos que tiene un gran valor nutritivo.
  • Es muy rico en proteína de alta calidad biológica, lo cual significa que contiene todos los aminoácidos esenciales en las cantidades adecuadas para nuestro organismo.
  • Contiene vitaminas del grupo B (B1, B3, B12, ácido fólico y biotina), A, E y D.
  • Contiene minerales como el selenio, el zinc, el fósforo o el hierro.
La mayoría de los componentes se encuentran en la yema, si bien la clara es la que contiene principalmente la proteína.
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Beneficios para la salud

  • Gracias a sus componentes y especialmente a su contenido en proteína es ideal para deportistas, mujeres embarazadas y niños.
  • Su contenido en vitaminas del grupo B nos ayuda a obtener energía, equilibrar el sistema nervioso y mejorar la función cerebral.
  • Su contenido en vitamina D nos ayuda a absorver el calcio y a evitar enfermedades como la osteoporosis u otros problemas óseos.
  • Es ideal en casos de anemia, gracias a su contenido en hierro y otros minerales.
  • Es un alimento imprescindible en etapas de recuperación y convalescencia, ya que además de ser muy nutritivo no suele dar problemas digestivos.
  • El selenio y el zinc lo convierten en un alimento altamente antioxidante, lo cual nos ayuda a evitar el envejecimiento celular.
  • Gracias a que incluye luteína entre sus componentes, el huevo ayuda a prevenir los trastornos visuales causados por el envejecimiento, como la degeneración macular o las cataratas.
  • Con huevo crudo podemos preparar mascarillas muy hidratantes para la piel y el cabello, mezclándolo con otros ingredientes como el aceite de oliva o de almendra, la avena o la levadura de cerveza. Lo recomendamos especialmente en casos de piel seca y cabello estropeado o con puntas abiertas.

¿Cuántos huevos podemos comer?

Hace varios años se empezó a decir que no se debían consumir más de tres huevos a la semana ya que podía aumentar significativamente los niveles de colesterol y triglicéridos. Sin embargo, esta afirmación ha ido perdiendo fuerza a medida que se ha demostrado que lo que más provoca estos niveles aumentados son el consumo de las grasas trans, de la combinación con el resto de alimentos o incluso estar padeciendo continuas situaciones de estrés.
Podemos consumir huevos casi diariamente, según nuestra situación y teniendo en cuenta que deberíamos combinarlos con vegetales, así como ser conscientes que son proteína animal y por lo tanto no sería necesario incluir carne o pescado en la misma comida.
Además, si queremos bajar de peso o debemos reducir los triglicéridos evitaremos consumirlos fritos o incluidos en salsas, postres, etc.
También podemos alternar, por ejemplo, los huevos de gallina con los de codorniz.
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¿Cómo lo cocinamos?

El huevo nos ofrece múltiples posibilidades en la cocina:
  • Frito: preferiblemente en aceite de oliva, con un poco de ajo y sal marina. Son ricos pero... :(
  • Cocido: es mejor cocerlo menos de un minuto y después dejarlo en el agua hasta que esté tibia, o bien volverlo a poner a cocer pero apagarlo al siguiente hervor, para evitar las sustancias azufradas que le dan más olor y un aspecto grisáceo a la yema
  • Pasado por agua: coceremos brevemente el huevo e inmediatamente lo pasaremos por agua fría para detener la cocción y que el huevo quede semicocido, ideal para mojar con pan.(integral)
  • Revuelto: lo haremos también a la sartén, como si fuera frito, pero revolviéndolo con una cuchara de madera. Es delicioso combinado con ajos tiernos, gambas, setas o queso.
  • Tortilla: la tortilla la preparamos batiendo el huevo y friéndola en la sartén. Podemos hacerla de patata, verduras, champiñones, guisantes, etc.
Además, no nos olvidemos que muchas recetas ya incluyen el huevo, como son la salsa mayonesa, los rebozados, los bizcochos, los merengues, etc.

                                  UN ABRAZO 
 

viernes, 20 de enero de 2017

HARINA


 
En la dieta de todo deportista los hidratos de carbono ocupan un papel importante, pero también pueden pasar factura si los consumimos sin control y de la forma menos adecuada, ya que pueden acabar generando en nuestro organismo una dependencia que se conoce como adicción a los hidratos, algo que sucede más de lo que pensamos, y que puede tener graves consecuencias para el organismo.
 Factores que nos conducen a la obesidad
 
Seguramente que en más de una ocasión hemos sentido la necesidad inminente de ingerir hidratos de carbono provenientes de harinas. Esta situación se debe a que el cuerpo acusa una falsa demanda de energía que tiene una perfecta explicación fisiológica.
Las harinas refinadas están formadas principalmente por hidratos de carbono, que al ser ingeridos son transformados en glucosa por el organismo. La glucosa hace que las reservas de glucógeno del organismo aumenten y que por lo tanto tengamos energía. Pero las harinas refinadas hacen que el aumento de la glucosa sea elevado, ya que se digieren rápido. Para contrarrestar este aumento el cuerpo genera la hormona insulina que es la encargada de llevar la glucosa a las células y transformarla en energía, o si no se utiliza acumularla en forma de grasa.
Cuando la glucosa se ha colocado en su lugar correspondiente la insulina disminuye y entra en juego otra hormona llamada glucagón que es la que se encarga de transformar la grasa acumulada en energía. Ambas deben mantener un equilibrio para que el organismo funcione correctamente. El problema reside en que cuando consumimos demasiadas harinas refinadas la insulina aumenta y se mantiene en niveles elevados en detrimento del glucagón, que no entra en escena. Esto hace que no consumamos las reservas de grasa del organismo y que éste nos genere una necesidad de consumir alimentos ricos en hidratos de carbono, ya que cuando se agota el glucógeno el cuerpo nos pide más.
Esta situación tendrá efectos nocivos para el organismo, puesto que el aumento de peso será considerable, al igual que el incremento de las reservas de grasa del organismo con lo que ello conlleva en lo referente al sistema circulatorio. Por este motivo es importante que dejemos de lado la ingesta de harinas refinadas, pues a la larga nos acabarán creando una dependencia, pues el cuerpo nos va a pedir más combustible.
Lo que debemos hacer es concienciarnos y consumir harinas enteras, es decir, integrales, al tratarse de hidratos de carbono complejos que el organismo procesa de forma lenta, lo que hace que la energía que nos brindan se libere poco a poco pudiendo utilizarla a lo largo del día y haciendo que el organismo genere insulina y glucagón para así consumir la energía almacenada en forma de grasa.
De todas maneras, si optas por las integrales hazlo con moderación .

                          UN ABRAZO




martes, 17 de enero de 2017

A QUIEN NO LE GUSTA EL ARROZ, PERO...

 

Continuamos con la saga de artículos dedicada al mito de los cinco venenos blancos. Recuerda que hasta ahora hemos tratado la sal y el azúcar . En esta ocasión le toca el turno al arroz blanco, así que volvemos a plantearnos las mismas preguntas. ¿Es cierto lo que se dice en el ya famoso mito sobre este alimento? ¿Es realmente un veneno? Veamos.



Lo que dice el bulo

"Según estudios de la Universidad de Harvard, el arroz blanco causa aumentos bruscos en los niveles de glucosa en la sangre. Descubrieron que aquellas personas que consumían cinco o más porciones de arroz blanco a la semana tenían un 17% más de riesgo de contraer diabetes que aquellos quienes consumían menos de una porción al mes. Los médicos recomiendan el consumo de arroz integral". 

La explicación

Antes de nada, comencemos, como siempre, por el principio.

¿Qué es el arroz?
Como sabrás, el arroz es un cereal que tiene una gran importancia en la dieta de buena parte de la población mundial, especialmente en Asia, donde se encuentra aproximadamente el 60% de dicha población y se consume más del 90% del todo el arroz producido en el mundo. No en vano, se trata del tercer producto agrícola en volumen de producción, después de la caña de azúcar y el maíz.


 ¿Cómo es el grano de arroz?
En general todos los cereales presentan una estructura anatómica similar, aunque con algunas diferencias entre ellos. Una de las más notables es la existencia de una cáscara externa, como ocurre en la avena, en la cebada y también en el arroz, cuyo grano está constituido fundamentalmente por cuatro partes:

  • una cáscara externa que envuelve el grano y que está formada por glumas y glumilllas,
  • el salvado, constituido por diferentes capas que se encuentran por debajo de la cáscara (pericarpio, tegumento, capas de aleurona),
  • el germen, que es el embrión de la semilla, es decir, la parte reproductiva que germina para crecer y dar lugar a una nueva planta, 
  • el endospermo, que es la parte más importante del grano en peso y tamaño, y que contiene nutrientes de reserva que son utilizados durante la germinación (principalmente almidón).


 ¿Cómo se elabora el arroz blanco?
Las primeras etapas del procesado del arroz guardan algunas similitudes con el que se lleva a cabo para el trigo y que ya vimos con detalle en el artículo anterior. Todo comienza con la recepción de la materia prima, momento en el que se hace un pesaje de la carga y una toma de muestras, que serán sometidas a análisis físico-químicos. Posteriormente se realiza una prelimpieza del grano mediante diferentes tipos de maquinaria para retirar impurezas groseras (pajas, piedras, metales, etc.), y se almacena en silos bajo condiciones controladas de humedad y temperatura. Cuando el grano alcanza el grado de humedad adecuado, se somete a una operación de limpieza para retirar las impurezas que pueda llevar adheridas (polvo, arena, etc.) y es entonces cuando comienza la parte fundamental del proceso, que consiste básicamente en
retirar distintas estructuras que conforman el grano de arroz para quedarnos solamente con el endospermo.
El procesado del arroz comprende una serie de operaciones que se llevan a cabo para retirar distintas partes del grano. En el diagrama se indican: (1) Cáscara, (2) Salvado, (3) Restos de salvado, (4) Germen y (5) Endospermo y se representan los distintos tipos de arroz según las partes de las que conste: (A) arroz con cáscara, (B) arroz integral, (C) arroz semielaborado y (D) arroz blanco.


Lo que tenemos en el punto de partida es arroz con cáscara (en el diagrama anterior representado con la letra A), es decir, el grano de arroz íntegro, que aún posee su cubierta exterior o cascarilla (no comestible) y, por su puesto, el resto de estructuras que lo conforman (salvado, germen y endospermo).



Este arroz, una vez limpio, se lleva a una descascaradora, donde los granos se hacen pasar entre dos cilindros paralelos con superficie de caucho que giran en sentido contrario y a diferente velocidad, con lo que se elimina la cáscara externa que los cubre.



Detalle de lo que ocurre en una descascaradora de arroz: el grano pasa entre dos cilindros paralelos  con superficie de caucho que giran en sentido contrario a diferente velocidad lo que permite la retirada de la cáscaraComo resultado de la operación anterior se obtiene arroz descascarillado (B), que se conoce como arroz integral o arroz "cargo", y que aún posee el germen y las capas de salvado.




El arroz integral se somete a una operación de blanqueo o mondado, que consiste en hacer pasar los granos por una superficie abrasiva para retirar el germen y parte de las capas externas del pericarpio, con lo que se obtiene arroz semielaborado (también denominado semiblanqueado)


Las blanqueadoras constan de rotores con superficie abrasiva que puede ser de distintos materiales, como piedra o diamante. Cuando los granos de arroz entran en contacto con dicha superficie, el rozamiento provoca la eliminación de las partes externas del pericarpio.


Posteriormente este arroz semielaborado se somete a una operación de pulido de manera que, mediante la fricción entre los granos en una atmósfera previamente humedecida, se consiguen retirar los restos de salvado y el germen. Además se logra alisar la superficie del grano de arroz, otorgándole el aspecto nacarado que lo caracteriza. Al final de la operación lo que se obtiene es el llamado arroz blanco (también conocido como arroz pulido o arroz blanqueado) (D), que está constituido solamente por el endospermo del grano.


En este imagen puedes observar, de izquierda a derecha, arroz pulido (sin salvado ni germen), arroz semielaborado (con germen y con restos de salvado) y arroz integral (con germen y salvado). Finalmente se realiza un proceso de clasificación por tamaño para separar los granos enteros de los granos que se han fragmentado durante el proceso y una clasificación óptica para retirar los granos que no se ajusten a los estándares de color (por ejemplo granos oscuros o de diferentes colores).



Arroz vaporizado
Bien, ahora ya sabes como se obtienen el arroz integral y el arroz blanco, pero merece la pena detenerse un momento para conocer de qué forma se elabora el arroz vaporizado (también llamado arroz sancochado, arroz parbolizado, arroz parboiled y conocido coloquialmente en España como "arroz brillante"). Y es que su procesado otorga a este tipo de arroz varias peculiaridades que, como veremos más adelante, guardan relación con el tema que protagoniza este artículo.



El proceso de elaboración del arroz vaporizado es muy similar al que acabamos de describir para el arroz blanco, con la diferencia fundamental de que en este caso se realiza una vaporización. Esta técnica, que se conoce como "proceso Huzenlaub" en honor a la persona que lo desarrolló, se lleva a cabo antes del descascarillado y consta de cuatro etapas:

1. El grano de arroz limpio y aún con su cáscara se introduce en un depósito donde es sometido a bajas presiones que facilitan la salida del aire que pueda estar contenido en su interior


2. El grano de arroz es remojado con agua a 60ºC durante varias horas, lo que facilita la extracción de las vitaminas hidrosolubles y los minerales contenidos en el salvado y el germen.



3. Los granos de arroz se introducen en un autoclave (algo parecido a una olla a presión de gran tamaño) donde se aplican altas presiones y vapor. Esto provoca, por una parte el desplazamiento de los nutrientes hidrosolubles hacia el endospermo y, por otra parte, la gelatinización del almidón que compone esa parte del grano (esto significa, hablando mal y pronto, que el almidón atrapa agua y adquiere textura de gel).




4. Por último, el grano es sometido a bajas presiones que permiten extraer el exceso de agua, reduciendo así su humedad. Además sufre un enfriamiento, que provoca la retrogradación del almidón que conforma el endospermo del grano. Precisamente este último fenómeno, que consiste básicamente en la cristalización de las moléculas de amilosa y amilopectina que componen el almidón, es el que hace que este tipo de arroz quede suelto después del cocinado y explica que el endospermo sea duro, translúcido y de color amarillento. 




Como mencionamos anteriormente, este proceso de vaporización otorga al arroz una serie de peculiaridades relacionadas con su composición nutricional. Veamos.



Composición nutricional: arroz integral, arroz blanco y arroz vaporizado
Observa un momento la siguiente tabla y fíjate en los valores correspondientes al arroz vaporizado. Como ves, este tipo de arroz posee cantidades significativas de ciertas vitaminas y de fósforo, incluso después de haber sido desprovisto del salvado y del germen, que es donde se encuentra la mayor parte de estos nutrientes. Esto se explica por el proceso de vaporización que, como acabamos de mencionar, provoca el desplazamiento de dichos nutrientes hacia el endospermo. Por otra parte, observa que el arroz vaporizado contiene una mayor proporción de fibra que el arroz blanco, a pesar de que ambos están desprovistos del salvado, que es donde se encuentra la mayor parte de ese grupo de compuestos. La explicación también la encontramos en el proceso de vaporización que, como recordarás, provoca la retrogradación del almidón. Este fenómeno hace que este compuesto sea más difícil de hidrolizar por parte de nuestras enzimas, de manera que apenas es absorbido por nuestro organismo. Es decir, el almidón en ese estado se comporta como la fibra alimentaria (de hecho, recibe el nombre de "almidón resistente").


En esta tabla puedes ver la composición nutricional del arroz integral, del arroz blanco y del arroz vaporizado (las cantidades se refieren a 100 gramos de producto, los dos primeros de grano medio y el último de grano largo, todos ellos crudos). En color rojo se indican las vitaminas y minerales cuya cantidad es igual o superior al 15% de la cantidad diaria recomendada (CDR) (valor que se muestra entre paréntesis)

Pero volvamos con el verdadero protagonista de este artículo, que no es otro que el arroz blanco. Como puedes observar en la tabla, nos encontramos ante algo parecido a lo que ya comentamos en el post anterior sobre la harina de trigo. Es decir, el arroz blanco es más pobre en nutrientes que el arroz integral, ya que durante su elaboración son retirados el germen y el salvado, que contienen fibra, lípidos y ciertas vitaminas y minerales. Tanto es así, que en algunos países como Estados Unidos, la legislación obliga a enriquecer ese alimento con determinados nutrientes (concretamente con tiamina, niacina y hierro). Pero ¿qué hay de lo que dice el texto de los cinco venenos blancos? ¿Es que no vamos a hablar sobre ello? Pues sí. Ya va siendo hora, así que vamos allá. 


El estudio de Harvard y la diabetes
En primer lugar habría que preguntarse si la referencia que se cita en el texto de los "cinco venenos blancos" y que hace alusión a un estudio de la Universidad de Harvard es real. Si hacemos una rápida consulta, podemos ver que, en efecto, así es. Se trata de un estudio realizado por investigadores de esa universidad y que fue publicado en el año 2010 en la prestigiosa revista Archives of Internal Medicine (hoy denominada JAMA Internal Medicine), perteneciente a la Asociación Médica Estadounidense (American Medical Association). El artículo dice literalmente que una elevada ingesta de arroz blanco (se comparan cinco raciones a la semana o más, frente a una ración al mes o menos) se asoció con un mayor riesgo (17%) de sufrir diabetes tipo 2, mientras que una ingesta elevada de arroz integral (dos raciones por semana o más, frente a menos de una al mes) se asoció con un menor riesgo de sufrir esta enfermedad. Los investigadores concluyen por tanto que la sustitución de arroz blanco por cereales integrales, como arroz integral, podría disminuir el riesgo de sufrir diabetes tipo 2.

Algunos bulos alimentarios citan supuestos estudios de la Universidad de Harvard con el fin de aumentar su credibilidad, sin embargo en este caso lo que se menciona es cierto. 
. Ahora bien, no basta con saber que el estudio es real. También deberíamos saber si es riguroso y si merece credibilidad (no es la primera vez que una investigación publicada en una revista científica de prestigio presenta graves defectos metodológicos). Así pues, ¿estamos hablando de un estudio fiable? Para saberlo debemos consultar el apartado dedicado a los métodos, que es donde se explica cómo se realizó el estudio, y los apartados dedicados a los resultados y su discusión, que es donde se exponen los datos obtenidos y se interpretan los resultados. Aunque no vamos a entrar en detalles técnicos. La cuestión es que el estudio parece riguroso y fiable. Además, hay que destacar que no es el único que ha encontrado una relación entre carbohidratos refinados y diabetes. De hecho, existen numerosos estudios sobre el tema que llegan a conclusiones parecidas (puedes ver una interesante recopilación sobre este tema en el recomendable blog de L. Jiménez, Lo que dice la ciencia para adelgazar, donde se recogen los artículos más relevantes publicados en los años 2013 y 2014). En definitiva, se puede decir que la parte del mito de los cinco venenos blancos que habla del arroz es cierta (al menos el texto que se recoge al comienzo de este post). Es decir, el consumo abusivo de arroz blanco, al igual que el de otros carbohidratos refinados, se asocia a un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Pero, ¿a qué se debe esto?


¿Por qué los carbohidratos refinados se relacionan con la diabetes?¿Por qué los carbohidratos refinados se relacionan con la diabetes?
Lo primero que debes saber es que nuestro organismo necesita glucosa para funcionar, ya que es el combustible de las células que lo conforman (especialmente de las del cerebro, que preferentemente obtienen la energía a partir de esta fuente). Eso sí, a diferencia de lo que dan a entender algunos científicos de dudosa profesionalidad, eso no significa que necesariamente tengamos que comer azúcar para obtener este compuesto o para conseguir energía, ya que ambas cosas podemos obtenerlas a partir de muchos otros alimentos (y de hecho es preferible hacerlo así). Pero no nos desviemos del tema. La cuestión es que para que nuestro organismo funcione con normalidad, debe haber una determinada concentración de glucosa en nuestra sangre. Para ser más concretos, esa concentración en estado de ayuno, que es lo que se conoce como glucemia basal, debe estar comprendida entre entre 50 y 100 mg/dL. Concentraciones de glucosa por encima o por debajo de ese rango son potencialmente peligrosas para la salud así que, para evitar que eso suceda, el organismo dispone de diferentes mecanismos en los que participan distintas hormonas, como la famosa insulina.


El aparato que puedes ver en la imagen se llama glucómetro y se utiliza para medir de forma sencilla la concentración de glucosa en la sangre.

Acabamos de hablar de la concentración de glucosa en estado de ayuno, pero ¿qué ocurre cuando comemos? Como sabrás, nuestro sistema digestivo se encarga de dividir las grandes moléculas que componen los alimentos que ingerimos en otras más pequeñas que puedan ser aprovechadas por nuestro organismo. Entre estas últimas se encuentra la glucosa que, una vez obtenida, pasa al torrente sanguíneo. Como puedes imaginar, esto provoca un aumento de su concentración en la sangre, es decir, un aumento de la glucemia, que en esta situación (después de comer) ya no se denomina glucemia basal, sino glucemia pospandrial. Recuerda que niveles elevados de glucosa en sangre son potencialmente peligrosos para la salud, así que para que la concentración de este azúcar vuelva a encontrarse dentro de un rango seguro, el páncreas segrega insulina. Esta hormona se encarga de hacer llegar la glucosa a su destino, "retirándola" así del torrente sanguíneo.


En esta imagen puedes ver de forma esquemática los mecanismos que permiten regular la concentración de glucosa en la sangre.


¿Y qué ocurre cuando ingerimos arroz blanco? Como ya hemos visto, este alimento está compuesto en una elevada proporción por almidón, que no es más que un polímero de glucosa. Así, durante la digestión se obtiene en poco tiempo una notable cantidad de este azúcar, que pasa al torrente sanguíneo provocando un aumento brusco de la glucemia. Como consecuencia, el organismo reacciona haciendo que el páncreas segregue una gran cantidad de insulina, que provoca un descenso brusco de la concentración de glucosa en sangre de manera que, si todo funciona con normalidad, vuelve a encontrarse dentro del rango que acabamos de mencionar. ¿Supone esto un problema? Podemos encontrar una sencilla explicación a esta pregunta en el blog que acabamos de citar, Lo que dice la ciencia para adelgazar: "Por razones que aún se desconocen, cuando este proceso se repite a menudo, en cada comida, cada día, cada mes, durante años, en gran cantidad de personas se desarrolla una falta de sensibilidad a la insulina, la llamada 'resistencia a la insulina'. Al parecer, los receptores específicos de esta hormona pierden sensibilidad y es necesaria más insulina para gestionar la misma cantidad de glucosa. Así que el páncreas tiene que generar todavía más cantidad, creando una especie de círculo vicioso que se repite y crece a largo plazo". Con el tiempo, como resultado de esta alteración, los niveles de glucosa en sangre aumentan (hiperglucemia) y se acompañan de una sobreproducción de insulina en el páncreas (hiperinsulinemia), lo que conduce al desarrollo de diabetes tipo 2. Como sabrás, el organismo de las personas que sufren esta enfermedad no es capaz de regular la concentración de glucosa en la sangre, lo que supone un grave riesgo para la salud. ¿Y qué hay del índice glucémico que mencionamos en el artículo anterior al hablar de la harina? ¿Tiene alguna relación con todo esto?


Índice glucémico (IG) y carga glucémica (CG)
El índice glucémico y la carga glucémica son dos indicadores que describen la rapidez de absorción de los carbohidratos. Concretamente, el índice glucémico refleja la variación de la concentración de glucosa en sangre con respecto al tiempo para una determinada cantidad de carbohidratos, comparado con la misma cantidad de otros carbohidratos que se toman como referencia. La carga glucémica considera además la cantidad de carbohidratos que contiene el alimento.


Esta gráfica representa de forma esquemática la variación de los niveles de glucosa en la sangre durante el tiempo que transcurre tras la ingesta de carbohidratos. Como puedes ver, los carbohidratos con alto índice glucémico provocan aumentos bruscos de glucemia tras su ingestión, mientras que los de bajo índice glucémico provocan un aumento de la glucemia menos acusado, tanto en cantidad como en el tiempo. Para establecer el índice glucémico de un alimento, se recurre a personas voluntarias en las que, tras haber pasado la noche en ayuno, se mide la glucemia después de haber ingerido una determinada cantidad del alimento en cuestión. Las medidas de la glucemia se realizan a intervalos de tiempo previamente establecidos (hasta un máximo de 120-180 minutos) y posteriormente se comparan con las de un producto de referencia (normalmente glucosa o pan blanco), al que se le asigna arbitrariamente un valor de 100 -


Para determinar el índice glucémico de un alimento, se mide la glucemia pospandrial de una persona a lo largo del tiempo tras haber ingerido una determinada cantidad de dicho alimento y se compara con valores de referencia, que corresponden a la misma cantidad de glucosa o bien de pan blanco. El cociente entre las áreas de las respectivas curvas se denomina índice glucémico.


¿Cómo se interpretan estos indicadores? Como acabamos de mencionar, normalmente se toma como referencia la glucosa, a la que se asigna un valor de 100. Si por ejemplo un alimento tiene un IG de 50, significa que aumenta la glucemia el 50% (la mitad) de lo que lo haría la glucosa pura. Para simplificar, se puede hacer una clasificación de los alimentos con carbohidratos digeribles en tres grupos, según su IG:
  • alimentos con IG bajo (55 o menos), como la mayoría de frutas y verduras, los cereales integrales, las legumbres y la pasta.
  • alimentos con IG intermedio (entre 56 y 69), como las patatas cocidas o el maíz
  • alimentos con IG alto (70 o más), como la harina refinada, el pan blanco, el pan de molde, el arroz blanco, la bollería, la miel o el azúcar

En general, es preferible consumir alimentos de IG bajo frente a alimentos de IG alto, no sólo por su relación con la resistencia a la insulina, sino porque se asocia a otros beneficios para la salud. Como ves, el arroz integral se engloba dentro del primer grupo, ya que su IG es bajo (IG=50), mientras que el arroz blanco se clasifica en el tercer grupo por tener un IG alto (IG=89). Así pues, teniendo en cuenta este criterio, y el contenido en fibra, vitaminas y minerales, se puede afirmar sin lugar a dudas que es preferible el consumo del primero frente al segundo (y lo mismo se puede decir de la harina refinada y la harina integral). Por su parte, el arroz vaporizado tiene un IG de 38, más bajo incluso que el del arroz integral, aunque recuerda que contiene una menor proporción de vitaminas, minerales y fibra. En resumidas cuentas, considerando las evidencias científicas actuales, se puede afirmar que es preferible elegir carbohidratos complejos (frutas, verduras, cereales integrales, etc.) y reducir en la medida de lo posible el consumo de carbohidratos refinados, tales como harinas refinadas, arroz blanco o azúcar (ya sea blanco, moreno, panela...), y esto último alude especialmente a las bebidas azucaradas, cuyo consumo se asocia con el desarrollo de diabetes tipo 2).


Por otro lado, debes tener en cuenta algunas cuestiones acerca de estos indicadores. Por ejemplo, como bien apunta Juan Revenga, autor de otro recomendable blog, El nutricionista de la general, "no todos los alimentos con un IG bajo tienen por qué considerarse automáticamente y por este hecho 'alimentos sanos'. Un snack de chocolate y galleta puede tener tranquilamente un IG de 43, y un refresco de cola de 63 y desde el punto de vista del aporte nutricional ambos alimentos son poco más que azúcar, es decir son fuente de las denominadas calorías vacías". Además debes tener presente que el IG de los alimentos es un dato que se obtiene en el laboratorio bajo condiciones estandarizadas, que en muchos casos no son extrapolables a las condiciones en las que se consume en la dieta habitual. Así, los valores pueden variar dependiendo de diferentes factores, como por ejemplo:
  • La variedad de alimento. Por ejemplo, diferentes variedades de arroz pueden contener diferentes proporciones de almidón (y sobre todo, de amilosa y amilopectina). Ya hemos visto además que los diferentes tipos de arroz (integral, blanco y vaporizado) también presentan diferentes índices glucémicos.

  • La composición del alimento en cuestión. Por ejemplo, panes de molde de distintas marcas pueden estar elaborados con diferentes ingredientes o con distintas proporciones de los mismos. 

  • El tiempo y las condiciones de almacenamiento. Por ejemplo, en una patata almacenada de forma inadecuada o durante mucho tiempo el almidón es hidrolizado por las enzimas a azúcares simples.

  • La forma de preparación del alimento. En general, cuanto más disponibles estén los carbohidratos aprovechables metabólicamente mayor será el IG del alimento. Por ejemplo, generalmente la fruta entera tiene menor IG que la fruta pelada y ésta a su vez menor IG que esa misma fruta en forma de zumo. Otro ejemplo podemos encontrarlo en el arroz y la pasta, que recién cocinados tienen mayor IG que cuando se enfrían (y al parecer también mayor IG que cuando son recalentados) debido a que se produce una retrogradación del almidón (recuerda: "almidón resistente").

  • La forma de consumo del alimento. Por ejemplo, podemos acompañar un plato de arroz blanco (que tiene alto IG) con unas verduras (que tienen bajo IG) para obtener un plato con un IG más bajo que el que teníamos al comienzo.

Además habría que considerar otros factores, como por ejemplo:
  • La hora del día. Por ejemplo, la concentración de glucosa en nuestra sangre antes de desayunar no es la misma que una hora después del desayuno.

  • Las características concretas de cada persona, como la glucemia basal o la resistencia a la insulina
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    CONCLUSIONES

    - Lo que afirma el texto de los cinco venenos blancos con respecto al arroz blanco es cierto (al menos la parte que se refleja en el presente artículo). Es decir, el estudio de Harvard al que hace referencia es real y merece credibilidad. Además, las conclusiones a las que llega coinciden con las de otros estudios que se han realizado sobre este tema.

    - Esas conclusiones vienen a decir que el abuso de carbohidratos refinados, como el arroz blanco, puede conducir al desarrollo de resistencia a la insulina y, a la larga, al desarrollo de diabetes tipo 2. Esto se debe a que los carbohidratos refinados pueden provocar aumentos bruscos de glucosa en la sangre, lo que obliga al páncreas a segregar una gran cantidad de insulina (que provoca a su vez descensos bruscos de glucosa en la sangre).

    - El aumento de la concentración de glucosa en sangre durante el tiempo que transcurre tras la ingestión de un alimento con carbohidratos se mide mediante un indicador llamado índice glucémico (IG). 

    - En general es preferible consumir alimentos de IG bajo frente a alimentos de IG alto, no sólo por su relación con la resistencia a la insulina, sino porque se asocia a otros beneficios para la salud. Eso significa que es preferible elegir carbohidratos complejos (cereales integrales, frutas, verduras, etc.) y reducir en la medida de lo posible el consumo de carbohidratos refinados y azúcares (ya sean blancos o morenos). Eso sí, debes tener en cuenta que este indicador debe interpretarse con cautela, ya que los valores pueden variar en función de diferentes factores, como la variedad de alimento o la forma de cocinado y además no siempre son buenos indicadores para determinar por sí solos si un alimento es saludable o no lo es.

En definitiva, es preferible consumir alimentos de IG bajo frente a alimentos de IG alto.

UN ABRAZO