sábado, 28 de enero de 2017

Alimentos ricos en calcio


Alimentos no lácteos ricos en calcio

¿Sabías que la leche no es el alimento que más calcio nos aporta? Las semillas de amapola y el alga wakame tienen hasta 10 veces más.
 

Calcio para todos los gustos

El calcio no sólo está presente en los lácteos, esa sin dudas es una excelente noticia para los vegetarianos y veganos, pero además también para aquellos que tienen problemas para digerir la leche, por ejemplo, o para los que buscan una alternativa más a estos productos que provienen de la vaca o la oveja.
Los grupos alimentarios ricos en calcio son:
  • bebidas y zumos vegetales
  • vegetales de hoja verde
  • frutos secos
  • agua mineral
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¿Cuáles son los alimentos no lácteos ricos en calcio?

  • Plantas de hoja verde: son una de las fuentes de calcio más importantes que existe (mucho más que los lácteos), en especial, la col rizada que aporta 135 mg de calcio por cada 100 gramos de hoja cruda. A su vez, contienen provitamina A, vitaminas K y C. Es considerado un “super alimento”. Otras buenas opciones en este grupo son la acelga y la espinaca. Se puede consumir cocida con otras verduras, como relleno de tartas, en pizzas, en ensalada, en buñuelos, etc.
  • Frutos secos: uno de los mejores en relación al calcio son las almendras, que tienen 264 mg de calcio por 100 gramos. También aportan magnesio, vitaminas E y B2 y manganeso. Sirven para reducir el colesterol. Otras alternativas son las nueces de Brasil (160 mg por cada 100 gramos) y las avellanas. Se las puede disfrutar como aperitivo o snack (un puñado entre comidas), para decorar productos de pastelería, como leches vegetales.
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  • Hierbas aromáticas secas: se utilizan en poca cantidad pero si tenemos la costumbre de añadirlas a todos los platos que preparamos, además de tener más sabor y aroma, recibiremos una buena cantidad de calcio. Se pueden consumir algunas de ellas como infusión. Las más recomendadas son el tomillo seco, el eneldo, la mejorana, la salvia, el orégano, la menta y la albahaca seca.
  • Semillas de sésamo: cuando están tostadas aportan una gran cantidad de calcio. Se pueden utilizar para hacer tahini, una crema típica en la comida árabe. Nos ofrecen a su vez vitaminas B1 y B6, manganeso, magnesio y cobre. Espolvorea ensaladas, tartas, panes, zumos.
  • Semillas de lino: son similares a las de sésamo en cuánto a la cantidad de calcio. El aceite es antiinflamatorio y combate la arterosclerosis. Puedes hacer pan casero con lino, por ejemplo, o espolvorear en zumos, batidos, tartas, ensaladas, salsas o cremas.
  • Legumbres: son una excelente fuente de calcio (un 13% de su composición), sobre todo las alubias blancas o las judías negras. Tienen a su vez otras propiedades, como ser nivelar el azúcar en sangre y la presión sanguínea. No hay que abusar de ellas por ser flatulentas. Mezcla las legumbres con verduras para preparar estofados y guisos.
  • Diente de león: es realmente beneficiosa para nuestro organismo, diurético y bueno para el hígado, gran antioxidante. Las hojas tiernas se pueden comer cocidas en ensaladas, como si fuera espinaca. Aporta más calcio que la leche (187 mg por cada 100 gramos), también puedes consumir las raíces cocidas.
  • Naranja: es una de las pocas frutas que nos aporta una cantidad “interesante” de calcio, 65 mg por cada unidad. Además, como todos saben, es rica en vitamina C. Se consume también en licuados, batidos, ensaladas de frutas, tortas y otros postres.
  • Quinoa o amaranto: se los conoce como “pseudo cereales” y se deben incluir en las dietas vegetarianas o veganas por su gran aporte de calcio. El amaranto, por ejemplo, es la planta más nutritiva que existe, con un 18% de calcio.  También se puede consumir como sopa o salteado con vegetales. La quinoa, por su parte, tiene muy buenas propiedades para el organismo, se puede consumir como milanesas, para tartas, etc.
  • Cáscara de huevo: desde la antigüedad se dice que esta parte del huevo tiene una buena cantidad de calcio y ayuda en el metabolismo del mismo en el cuerpo.
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Derribando mitos sobre el calcio

En la creencia popular, se dice que los lácteos son los alimentos que contienen más calcio, que es el que mejor se absorbe por el cuerpo y que el consumo de leche está directamente relacionado a la prevención de la osteoporosis. La verdad sobre esto es:
En primer lugar, es preciso saber que el alimento que más calcio nos aporta son las semillas de amapola (con 1448 mgr por cada 100 gramos), luego sigue el alga awake (1380). La leche de vaca tiene solamente 120 mg, lo mismo que el yogur. Otras fuentes repletas de calcio son el alga kombu, el sésamo, la soja, las almendras y la col rizada (más de 150 mg).
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En segundo término, está comprobado que el calcio que mejor se absorbe es el de las algas, seguido por las hortalizas de hojas verdes, los frutos secos, las semillas oleaginosas, los cereales integrales y las legumbres. Luego viene la leche o los lácteos.
Por último, las investigaciones recientes han demostrado que a diferencia de lo que se cree, la leche puede causar osteoporosis si se consume durante toda la vida. Por ejemplo, en los países donde más se consume este lácteo (Suiza, Finlandia, Suecia y Holanda) hay más casos de esta enfermedad que ataca a los huesos. En las naciones donde menos se consume (Liberia, Camboya, Ghana, Congo), la osteoporosis es muy rara de encontrar.
menschlicher fuß mit schmerzen 

                                       UN ABRAZO



viernes, 27 de enero de 2017

PIE DIABETICO




El pie diabético, según el Consenso Internacional sobre Pie Diabético, es una infección, ulceración o destrucción de los tejidos profundos relacionados con alteraciones neurológicas y distintos grados de enfermedad vascular periférica en las extremidades inferiores que afecta a pacientes con diabetes mellitus que no ha sido o no está siendo correctamente tratada. Por tanto, no debe ocurrir a efectos generales en pacientes cuya diabetes esté siendo controlada adecuadamente dentro de una relativa normalidad. La amputaciòn de la extremidad inferior del afectado es reconocida como un elemento importante en el padecimiento y también está vinculada a la inestabilidad postural en personas de edad avanzada con diabetes.

Complicaciones neuropáticas

Cuando se dice que el pie diabético tiene una "base etiopatogénica neuropática" se hace referencia a que la causa primaria que hace que se llegue a padecer un pie diabético está en el daño progresivo que la diabetes produce sobre los nervios, lo que se conoce como neuropatía. Los nervios están encargados de informar sobre los diferentes estímulos (nervios sensitivos) y de controlar a los músculos (nervios efectores). En los diabéticos, la afectación de los nervios hace que se pierda la sensibilidad, especialmente la sensibilidad dolorosa y térmica, y que los músculos se atrofien, favoreciendo la aparición de deformidades en el pie, ya que los músculos se insertan en los huesos, los movilizan y dan estabilidad a la estructura ósea.
Si una persona pierde la sensibilidad en el pie implica que si se produce una herida, un roce excesivo, una hiperpresión de un punto determinado o una exposición excesiva a fuentes de calor o frío, no las sienta. Ya que el dolor es un mecanismo defensivo del organismo que incita a tomar medidas que protejan de factores agresivos, los diabéticos pueden sufrir heridas y no darse cuenta. Además, la pérdida de control muscular favorece la aparición de deformidades y provocar roces, cambios en la distribución de los apoyos del pie durante la marcha y predisponer a determinados puntos del pie a agresiones que, de no ser atacadas a tiempo, pueden resultar fatales.

Complicaciones vasculares

La isquemia, o sufrimiento tisular derivado de la insuficiencia arterial, es frecuente en los diabéticos, como consecuencia del daño que sufren los vasos sanguíneos a causa de la enfermedad. Las arterias tienen la función de aportar nutrientes y oxígeno a las células para que éstas funcionen correctamente. El pie es una zona de riego comprometido por su distancia al corazón y si a esto sumamos el daño que sufren los vasos sanguíneos, podemos imaginar que la circulación arterial del pie se vea ampliamente disminuida. Con ello se producen importantes trastornos tróficos, es decir, de la "alimentación de los tejidos", incluyendo debilidad de la piel, sequedad y otras alteraciones de las uñas, el vello.
Además, la insuficiencia arterial no solo provoca un sufrimiento de las células y de los tejidos que las componen, sino que además implica que la respuesta inflamatoria, que también depende del flujo circulatorio, se vea disminuida. Las arterias son responsables de llevar los materiales necesarios para que un tejido se regenere, de modo que si se forma una herida, ésta difícilmente cicatrizará. A través de las arterias, los medicamentos alcanzan las distintas partes del organismo, así que si un paciente diabético sufre una infección en el pie y el riego circulatorio está disminuido, el éxito del tratamiento farmacológico sistémico (por vía oral principalmente) se reduce potencialmente porque el medicamento llega con mucha dificultad a la zona en la que tiene que actuar, si bien debe instaurarse aún asumiendo el riesgo de que no sea eficaz. Por otro lado, el tratamiento local, es decir, sobre la misma herida, resulta fundamental aunque por desgracia, dadas las dificultades añadidas, no siempre sea suficiente.

Complicaciones de las úlceras

Las úlceras requieren todos los cuidados podológicos y médicos que estén al alcance del paciente, ya que no sólo no se resuelven espontáneamente, sino que tienden a agravarse, llegando en muchos casos a gangrenarse, lo que obliga a ejecutar amputaciones parciales o incluso totales de las zonas afectadas. Se estima que las complicaciones derivadas de la diabetes son la principal causa de amputación no traumática en el mundo. La suma de falta de riego sanguíneo con la acumulación de toxinas derivadas del metabolismo infeccioso pueden facilitar la aparición de fenómenos necróticos; dicho de otro modo, pueden provocar que determinadas zonas de tejido mueran. Si ese tejido muerto no es eliminado correctamente puede provocar la liberación de toxinas en sangre que acaben por ocasionar una gangrena del miembro. La gangrena es subsidiaria de un único tratamiento posible: la amputación o la muerte (si es que alcanza el sistema circulatorio a niveles superiores).

Abordaje

La alta incidencia de la diabetes, considerada por muchos como la auténtica epidemia del siglo XXI, exige que las autoridades sanitarias centren sus esfuerzos en combatir esta enfermedad y tratar precozmente todas las complicaciones derivadas de ella, incluyendo por supuesto al pie diabético. Sin duda, un enfoque multidisciplinar, que incluya la participación de diferentes profesionales del ámbito sanitario, es con toda probabilidad la mejor forma de detectar y atajar a tiempo estas complicaciones y evitar que se produzcan.
En la primera valoración de una lesión en el pie de un diabético se debe realizar una valoración de la circulación arterial pues en caso de que ésta esté afectada se debe intentar la revascularización lo antes posible. A continuación y en el mismo momento, es imprescindible valorar la situación clínica del paciente y detectar cuantos padecimientos o circunstancias coinciden y pueden ser coadyuvantes para una mala evolución de las lesiones, y por último, el cuidado local , que no puede separarse de lo anterior, pues un cuidado esmerado de la lesión no tendrá ningún resultado mientras no consigamos corregir cuantas circunstancias intervengan en el caso.

Determinación del grado de riesgo en las lesiones del pie diabético

El interés básico de disponer de una clasificación clínica de los estadios en que cursa el Pie Diabético responde a la conveniencia de articular los protocolos terapéuticos adecuados a la necesidad de establecer su valor predictivo en cuanto a la cicatrización de la úlcera. La clasificación de Wagner (Meggitt/Wagner), valora 3 parámetros: la profundidad de la úlcera, el grado de infección y el grado de necrosis.
  • Grado 0: No hay lesión, Pie de riesgo.
  • Grado 1: Úlcera superficial que compromete todo el espesor de la piel pero no tejidos subyacentes.
  • Grado 2: Úlcera profunda, penetrando hasta ligamentos y músculos pero no compromete el hueso o la formación de abscesos.
  • Grado 3: Úlcera profunda con celulitis o formación de abscesos, casi siempre con osteomielitis.
  • Grado 4: Gangrena localizada.
  • Grado 5: Gangrena de todo el pie.-
  • Tratamiento

    El tratamiento local, según el grado de ulceración en la escala de Wagner es:
    Grado Tratamiento
    0 El pie está en riesgo y no existe lesión. La actitud terapéutica es de índole preventiva.
    1 El procedimiento terapéutico va direccionado a disminuir la presión sobre el área ulcerada. Generalmente no se presenta una infección.
    2 La infección está presente, por lo que es necesario obtener muestras para cultivo. Debe realizarse una desbridación, curación tópica y utilizar antibióticos y coadyuvantes. Dentro de los coadyuvantes más efectivos, novedosos y de fácil aplicación son los productos a base de iones de plata.
    3 Se caracteriza por la existencia de una infección profunda, con formación de abscesos, a menudo de osteítis. La intervención quirúrgica es una posibilidad.
    4 Los pacientes afectados requieren hospitalización urgente y valoración del componente isquémico, que en esta fase suele estar sumamente afectado. En términos generales, se procede a cirugía revascularizadora, para evitar la amputación, o conseguir que esta pueda realizarse a un nivel distal de la extremidad.

    Se requiere amputación ya que la vida del paciente está en riesgo.

    Prevención

    La prevención de úlceras es básica para un paciente con diabetes, ya que de ésta depende el evitar futuras complicaciones; para ello se deben de llevar ciertas medidas y evaluaciones como lo son:
    1.- Inspección del estado de la piel y de las uñas (hiperqueratosis, maceraciones, paranoquia, uñas fúngicas).
    2.- Exploración de la sensibilidad mediante mono-filamento.
    3.- Exploración de signos y síntomas de neuropatía autonómica (sequedad, menos sudoración) y motora (debilidad y atrofias musculares) que origina "dedos en garra" y ausencia de reflejos tendinosos.
    4.- Exploración vascular mediante el índice tobillo-braquial, palpación de pulsos, temperatura. Síntomas de arteriopatía.
    5.- Valoración de deformidades del pie y puntos de hiperpresión (dedos en garra o martillo, hallux valgus, cabeza metatarsianas prominentes, pie charcot.
    6.- Recomendar al paciente que limite el uso directo de talco a la piel del pie, ya que éste ocasiona mayor sequedad.
    7.- Utilizar humectantes en crema o aceites, como vaselinas o aceite de almendras, para mantener una buena hidratación y evitar grietas.
    También es importante que el personal de salud capacite a los pacientes sobre las acciones de autocuidado, tales como la revisión frecuente del pie, pliegues interdigitales y el uso de un calzado adecuado.

              UN ABRAZO















martes, 24 de enero de 2017

BEBIDAS AZUCARADAS

    

 Esta es la conclusión a la que ha llegado la Harvard School of Public Health después de un meta-análisis publicado en American Journal of Clinical Nutricion, en el que había estudios observacionales y de intervención donde se investigaba la relación entre el consumo de bebidas azucaradas y la obesidad, tanto en niños como en adultos.
Aunque ya se lleva tiempo advirtiendo del papel que juegan este tipo de bebidas en la obesidad, nunca viene mal que la ciencia arroje luz sobre el tema. El consumo de bebidas azucaradas promueve el sobrepeso, tanto en niños como en adultos, y, por el otro lado, al reducir su ingesta se consigue alcanzar un menor peso corporal.
No hay mucho más que decir, en la lucha contra la obesidad se deben limitar el consumo de bebidas azucaradas. No debemos basar nuestra hidratación en estas bebidas, sino que debemos basarla en agua y considerar lo demás como algo esporádico.
El problema que han supuesto este tipo de bebidas ha sido el abuso que hemos hecho de ellas en la dieta, incorporándolas como si de agua o zumos naturales se tratase, bebiendo incluso más de un litro al día, cuando esto no deja de ser un incremento de consumo de azúcar.
Tampoco vamos a acusar a las bebidas azucaradas de la epidemia de obesidad, pero es un factor a tener en cuenta junto al resto de alimentos sobreazucarados que tomamos a diario y el sedentarismo.

             UN ABRAZO


domingo, 22 de enero de 2017

CEREALES

Todos los estudios e informes lo confirman: los niños cada día están más obesos. Algunos dicen que es porque no se mueven. Quizás tengan algo de razón, pero creo que sobre todo es por lo que comen. Comida cada vez más procesada, más refinada, más basada en hidratos de carbono y azúcares.

Mi niño/a desayuna siempre cereales... suena bien, ¿no? Pues malas noticias: Los cereales que venden en esos preciosos paquetes (y que suelen incluir atrayentes regalitos) suelen presumir de tener vitaminas y minerales añadidos, algo que en principio es positivo pero cuya eficacia está todavía por demostrar (de algunos estudios se podría deducir que incluso es mejor evitarlos). Pero analizando sus componentes, son poco más que almidón y azúcar. Mucho azúcar. Demasiado azúcar. Y se parecen muy a poco a cereales "de verdad".

Por ejemplo, estos son los macro-componentes nutricionales básicos (por cada 100 gr. de producto) de los Choco Krispis, Frosties, Smacks y Miel Pops, tomados de la web de Kelloggs

¡En el mejor de los casos, un tercio de lo que están comiendo es azúcar y el resto almidón! Una bomba para el páncreas e insulina a raudales corriendo por su torrente sanguíneo, para que a media mañana llegue el bajonazo. Y caries a mansalva para los dientes. .

Y estos son los ingredientes de tres de ellos (Choco Krispis, Frosties y Smacks, respectivamente) según indican en sus cajas:
 Como podran observar, además del cereal (que, por oro lado, está superrefinado, es decir, se le ha eliminado la fibra para hacerlo más blanco y convertirlo en puro almidón), todos tienen jarabe de glucosa y azúcar. Y por lo visto en la información nutricional, en cantidades muy importantes. Comparándolos con los cereales "para adultos" (que tampoco son para dar saltos de alegría), en lugar de ser incluso más sanos (hablamos de niños/as en periodo de crecimiento), son sencillamente más llamativos y mucho más dulces. Si además consideramos que en muchas ocasiones les añaden más azúcar al tomarlos con leche, puede que en el desayuno se estén metiendo entre pecho y espalda entre 20 y 40 gramos de azúcar sólo con los cereales.
 Lo ideal sería un desayuno compuesto de yogur, queso, una pieza de fruta (variada, para no aburrir), y una tostada de pan integral, incluso con mermelada y mantequilla. De vez en cuando podría sustituirse la tostada por alguna galleta... aunque pocas se salvan. Sería recomendable complertarlo con algo de proteínas y grasas (huevos revueltos, tortilla). Y seguro que a ustedes se les ocurren otras soluciones igual de sabrosas y nutritivas y mucho menos "sintéticas". Claro, es más trabajo. Prepararlo, servirlo, convencerles de que se lo coman... Un remedio sencillo: Levantarse un cuarto de hora antes e instarles a que participen en la preparación. Funciona, de veras.

                        UN ABRAZO 
 

viernes, 20 de enero de 2017

HARINA


 
En la dieta de todo deportista los hidratos de carbono ocupan un papel importante, pero también pueden pasar factura si los consumimos sin control y de la forma menos adecuada, ya que pueden acabar generando en nuestro organismo una dependencia que se conoce como adicción a los hidratos, algo que sucede más de lo que pensamos, y que puede tener graves consecuencias para el organismo.
 Factores que nos conducen a la obesidad
 
Seguramente que en más de una ocasión hemos sentido la necesidad inminente de ingerir hidratos de carbono provenientes de harinas. Esta situación se debe a que el cuerpo acusa una falsa demanda de energía que tiene una perfecta explicación fisiológica.
Las harinas refinadas están formadas principalmente por hidratos de carbono, que al ser ingeridos son transformados en glucosa por el organismo. La glucosa hace que las reservas de glucógeno del organismo aumenten y que por lo tanto tengamos energía. Pero las harinas refinadas hacen que el aumento de la glucosa sea elevado, ya que se digieren rápido. Para contrarrestar este aumento el cuerpo genera la hormona insulina que es la encargada de llevar la glucosa a las células y transformarla en energía, o si no se utiliza acumularla en forma de grasa.
Cuando la glucosa se ha colocado en su lugar correspondiente la insulina disminuye y entra en juego otra hormona llamada glucagón que es la que se encarga de transformar la grasa acumulada en energía. Ambas deben mantener un equilibrio para que el organismo funcione correctamente. El problema reside en que cuando consumimos demasiadas harinas refinadas la insulina aumenta y se mantiene en niveles elevados en detrimento del glucagón, que no entra en escena. Esto hace que no consumamos las reservas de grasa del organismo y que éste nos genere una necesidad de consumir alimentos ricos en hidratos de carbono, ya que cuando se agota el glucógeno el cuerpo nos pide más.
Esta situación tendrá efectos nocivos para el organismo, puesto que el aumento de peso será considerable, al igual que el incremento de las reservas de grasa del organismo con lo que ello conlleva en lo referente al sistema circulatorio. Por este motivo es importante que dejemos de lado la ingesta de harinas refinadas, pues a la larga nos acabarán creando una dependencia, pues el cuerpo nos va a pedir más combustible.
Lo que debemos hacer es concienciarnos y consumir harinas enteras, es decir, integrales, al tratarse de hidratos de carbono complejos que el organismo procesa de forma lenta, lo que hace que la energía que nos brindan se libere poco a poco pudiendo utilizarla a lo largo del día y haciendo que el organismo genere insulina y glucagón para así consumir la energía almacenada en forma de grasa.
De todas maneras, si optas por las integrales hazlo con moderación .

                          UN ABRAZO




martes, 17 de enero de 2017

A QUIEN NO LE GUSTA EL ARROZ, PERO...

 

Continuamos con la saga de artículos dedicada al mito de los cinco venenos blancos. Recuerda que hasta ahora hemos tratado la sal y el azúcar . En esta ocasión le toca el turno al arroz blanco, así que volvemos a plantearnos las mismas preguntas. ¿Es cierto lo que se dice en el ya famoso mito sobre este alimento? ¿Es realmente un veneno? Veamos.



Lo que dice el bulo

"Según estudios de la Universidad de Harvard, el arroz blanco causa aumentos bruscos en los niveles de glucosa en la sangre. Descubrieron que aquellas personas que consumían cinco o más porciones de arroz blanco a la semana tenían un 17% más de riesgo de contraer diabetes que aquellos quienes consumían menos de una porción al mes. Los médicos recomiendan el consumo de arroz integral". 

La explicación

Antes de nada, comencemos, como siempre, por el principio.

¿Qué es el arroz?
Como sabrás, el arroz es un cereal que tiene una gran importancia en la dieta de buena parte de la población mundial, especialmente en Asia, donde se encuentra aproximadamente el 60% de dicha población y se consume más del 90% del todo el arroz producido en el mundo. No en vano, se trata del tercer producto agrícola en volumen de producción, después de la caña de azúcar y el maíz.


 ¿Cómo es el grano de arroz?
En general todos los cereales presentan una estructura anatómica similar, aunque con algunas diferencias entre ellos. Una de las más notables es la existencia de una cáscara externa, como ocurre en la avena, en la cebada y también en el arroz, cuyo grano está constituido fundamentalmente por cuatro partes:

  • una cáscara externa que envuelve el grano y que está formada por glumas y glumilllas,
  • el salvado, constituido por diferentes capas que se encuentran por debajo de la cáscara (pericarpio, tegumento, capas de aleurona),
  • el germen, que es el embrión de la semilla, es decir, la parte reproductiva que germina para crecer y dar lugar a una nueva planta, 
  • el endospermo, que es la parte más importante del grano en peso y tamaño, y que contiene nutrientes de reserva que son utilizados durante la germinación (principalmente almidón).


 ¿Cómo se elabora el arroz blanco?
Las primeras etapas del procesado del arroz guardan algunas similitudes con el que se lleva a cabo para el trigo y que ya vimos con detalle en el artículo anterior. Todo comienza con la recepción de la materia prima, momento en el que se hace un pesaje de la carga y una toma de muestras, que serán sometidas a análisis físico-químicos. Posteriormente se realiza una prelimpieza del grano mediante diferentes tipos de maquinaria para retirar impurezas groseras (pajas, piedras, metales, etc.), y se almacena en silos bajo condiciones controladas de humedad y temperatura. Cuando el grano alcanza el grado de humedad adecuado, se somete a una operación de limpieza para retirar las impurezas que pueda llevar adheridas (polvo, arena, etc.) y es entonces cuando comienza la parte fundamental del proceso, que consiste básicamente en
retirar distintas estructuras que conforman el grano de arroz para quedarnos solamente con el endospermo.
El procesado del arroz comprende una serie de operaciones que se llevan a cabo para retirar distintas partes del grano. En el diagrama se indican: (1) Cáscara, (2) Salvado, (3) Restos de salvado, (4) Germen y (5) Endospermo y se representan los distintos tipos de arroz según las partes de las que conste: (A) arroz con cáscara, (B) arroz integral, (C) arroz semielaborado y (D) arroz blanco.


Lo que tenemos en el punto de partida es arroz con cáscara (en el diagrama anterior representado con la letra A), es decir, el grano de arroz íntegro, que aún posee su cubierta exterior o cascarilla (no comestible) y, por su puesto, el resto de estructuras que lo conforman (salvado, germen y endospermo).



Este arroz, una vez limpio, se lleva a una descascaradora, donde los granos se hacen pasar entre dos cilindros paralelos con superficie de caucho que giran en sentido contrario y a diferente velocidad, con lo que se elimina la cáscara externa que los cubre.



Detalle de lo que ocurre en una descascaradora de arroz: el grano pasa entre dos cilindros paralelos  con superficie de caucho que giran en sentido contrario a diferente velocidad lo que permite la retirada de la cáscaraComo resultado de la operación anterior se obtiene arroz descascarillado (B), que se conoce como arroz integral o arroz "cargo", y que aún posee el germen y las capas de salvado.




El arroz integral se somete a una operación de blanqueo o mondado, que consiste en hacer pasar los granos por una superficie abrasiva para retirar el germen y parte de las capas externas del pericarpio, con lo que se obtiene arroz semielaborado (también denominado semiblanqueado)


Las blanqueadoras constan de rotores con superficie abrasiva que puede ser de distintos materiales, como piedra o diamante. Cuando los granos de arroz entran en contacto con dicha superficie, el rozamiento provoca la eliminación de las partes externas del pericarpio.


Posteriormente este arroz semielaborado se somete a una operación de pulido de manera que, mediante la fricción entre los granos en una atmósfera previamente humedecida, se consiguen retirar los restos de salvado y el germen. Además se logra alisar la superficie del grano de arroz, otorgándole el aspecto nacarado que lo caracteriza. Al final de la operación lo que se obtiene es el llamado arroz blanco (también conocido como arroz pulido o arroz blanqueado) (D), que está constituido solamente por el endospermo del grano.


En este imagen puedes observar, de izquierda a derecha, arroz pulido (sin salvado ni germen), arroz semielaborado (con germen y con restos de salvado) y arroz integral (con germen y salvado). Finalmente se realiza un proceso de clasificación por tamaño para separar los granos enteros de los granos que se han fragmentado durante el proceso y una clasificación óptica para retirar los granos que no se ajusten a los estándares de color (por ejemplo granos oscuros o de diferentes colores).



Arroz vaporizado
Bien, ahora ya sabes como se obtienen el arroz integral y el arroz blanco, pero merece la pena detenerse un momento para conocer de qué forma se elabora el arroz vaporizado (también llamado arroz sancochado, arroz parbolizado, arroz parboiled y conocido coloquialmente en España como "arroz brillante"). Y es que su procesado otorga a este tipo de arroz varias peculiaridades que, como veremos más adelante, guardan relación con el tema que protagoniza este artículo.



El proceso de elaboración del arroz vaporizado es muy similar al que acabamos de describir para el arroz blanco, con la diferencia fundamental de que en este caso se realiza una vaporización. Esta técnica, que se conoce como "proceso Huzenlaub" en honor a la persona que lo desarrolló, se lleva a cabo antes del descascarillado y consta de cuatro etapas:

1. El grano de arroz limpio y aún con su cáscara se introduce en un depósito donde es sometido a bajas presiones que facilitan la salida del aire que pueda estar contenido en su interior


2. El grano de arroz es remojado con agua a 60ºC durante varias horas, lo que facilita la extracción de las vitaminas hidrosolubles y los minerales contenidos en el salvado y el germen.



3. Los granos de arroz se introducen en un autoclave (algo parecido a una olla a presión de gran tamaño) donde se aplican altas presiones y vapor. Esto provoca, por una parte el desplazamiento de los nutrientes hidrosolubles hacia el endospermo y, por otra parte, la gelatinización del almidón que compone esa parte del grano (esto significa, hablando mal y pronto, que el almidón atrapa agua y adquiere textura de gel).




4. Por último, el grano es sometido a bajas presiones que permiten extraer el exceso de agua, reduciendo así su humedad. Además sufre un enfriamiento, que provoca la retrogradación del almidón que conforma el endospermo del grano. Precisamente este último fenómeno, que consiste básicamente en la cristalización de las moléculas de amilosa y amilopectina que componen el almidón, es el que hace que este tipo de arroz quede suelto después del cocinado y explica que el endospermo sea duro, translúcido y de color amarillento. 




Como mencionamos anteriormente, este proceso de vaporización otorga al arroz una serie de peculiaridades relacionadas con su composición nutricional. Veamos.



Composición nutricional: arroz integral, arroz blanco y arroz vaporizado
Observa un momento la siguiente tabla y fíjate en los valores correspondientes al arroz vaporizado. Como ves, este tipo de arroz posee cantidades significativas de ciertas vitaminas y de fósforo, incluso después de haber sido desprovisto del salvado y del germen, que es donde se encuentra la mayor parte de estos nutrientes. Esto se explica por el proceso de vaporización que, como acabamos de mencionar, provoca el desplazamiento de dichos nutrientes hacia el endospermo. Por otra parte, observa que el arroz vaporizado contiene una mayor proporción de fibra que el arroz blanco, a pesar de que ambos están desprovistos del salvado, que es donde se encuentra la mayor parte de ese grupo de compuestos. La explicación también la encontramos en el proceso de vaporización que, como recordarás, provoca la retrogradación del almidón. Este fenómeno hace que este compuesto sea más difícil de hidrolizar por parte de nuestras enzimas, de manera que apenas es absorbido por nuestro organismo. Es decir, el almidón en ese estado se comporta como la fibra alimentaria (de hecho, recibe el nombre de "almidón resistente").


En esta tabla puedes ver la composición nutricional del arroz integral, del arroz blanco y del arroz vaporizado (las cantidades se refieren a 100 gramos de producto, los dos primeros de grano medio y el último de grano largo, todos ellos crudos). En color rojo se indican las vitaminas y minerales cuya cantidad es igual o superior al 15% de la cantidad diaria recomendada (CDR) (valor que se muestra entre paréntesis)

Pero volvamos con el verdadero protagonista de este artículo, que no es otro que el arroz blanco. Como puedes observar en la tabla, nos encontramos ante algo parecido a lo que ya comentamos en el post anterior sobre la harina de trigo. Es decir, el arroz blanco es más pobre en nutrientes que el arroz integral, ya que durante su elaboración son retirados el germen y el salvado, que contienen fibra, lípidos y ciertas vitaminas y minerales. Tanto es así, que en algunos países como Estados Unidos, la legislación obliga a enriquecer ese alimento con determinados nutrientes (concretamente con tiamina, niacina y hierro). Pero ¿qué hay de lo que dice el texto de los cinco venenos blancos? ¿Es que no vamos a hablar sobre ello? Pues sí. Ya va siendo hora, así que vamos allá. 


El estudio de Harvard y la diabetes
En primer lugar habría que preguntarse si la referencia que se cita en el texto de los "cinco venenos blancos" y que hace alusión a un estudio de la Universidad de Harvard es real. Si hacemos una rápida consulta, podemos ver que, en efecto, así es. Se trata de un estudio realizado por investigadores de esa universidad y que fue publicado en el año 2010 en la prestigiosa revista Archives of Internal Medicine (hoy denominada JAMA Internal Medicine), perteneciente a la Asociación Médica Estadounidense (American Medical Association). El artículo dice literalmente que una elevada ingesta de arroz blanco (se comparan cinco raciones a la semana o más, frente a una ración al mes o menos) se asoció con un mayor riesgo (17%) de sufrir diabetes tipo 2, mientras que una ingesta elevada de arroz integral (dos raciones por semana o más, frente a menos de una al mes) se asoció con un menor riesgo de sufrir esta enfermedad. Los investigadores concluyen por tanto que la sustitución de arroz blanco por cereales integrales, como arroz integral, podría disminuir el riesgo de sufrir diabetes tipo 2.

Algunos bulos alimentarios citan supuestos estudios de la Universidad de Harvard con el fin de aumentar su credibilidad, sin embargo en este caso lo que se menciona es cierto. 
. Ahora bien, no basta con saber que el estudio es real. También deberíamos saber si es riguroso y si merece credibilidad (no es la primera vez que una investigación publicada en una revista científica de prestigio presenta graves defectos metodológicos). Así pues, ¿estamos hablando de un estudio fiable? Para saberlo debemos consultar el apartado dedicado a los métodos, que es donde se explica cómo se realizó el estudio, y los apartados dedicados a los resultados y su discusión, que es donde se exponen los datos obtenidos y se interpretan los resultados. Aunque no vamos a entrar en detalles técnicos. La cuestión es que el estudio parece riguroso y fiable. Además, hay que destacar que no es el único que ha encontrado una relación entre carbohidratos refinados y diabetes. De hecho, existen numerosos estudios sobre el tema que llegan a conclusiones parecidas (puedes ver una interesante recopilación sobre este tema en el recomendable blog de L. Jiménez, Lo que dice la ciencia para adelgazar, donde se recogen los artículos más relevantes publicados en los años 2013 y 2014). En definitiva, se puede decir que la parte del mito de los cinco venenos blancos que habla del arroz es cierta (al menos el texto que se recoge al comienzo de este post). Es decir, el consumo abusivo de arroz blanco, al igual que el de otros carbohidratos refinados, se asocia a un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Pero, ¿a qué se debe esto?


¿Por qué los carbohidratos refinados se relacionan con la diabetes?¿Por qué los carbohidratos refinados se relacionan con la diabetes?
Lo primero que debes saber es que nuestro organismo necesita glucosa para funcionar, ya que es el combustible de las células que lo conforman (especialmente de las del cerebro, que preferentemente obtienen la energía a partir de esta fuente). Eso sí, a diferencia de lo que dan a entender algunos científicos de dudosa profesionalidad, eso no significa que necesariamente tengamos que comer azúcar para obtener este compuesto o para conseguir energía, ya que ambas cosas podemos obtenerlas a partir de muchos otros alimentos (y de hecho es preferible hacerlo así). Pero no nos desviemos del tema. La cuestión es que para que nuestro organismo funcione con normalidad, debe haber una determinada concentración de glucosa en nuestra sangre. Para ser más concretos, esa concentración en estado de ayuno, que es lo que se conoce como glucemia basal, debe estar comprendida entre entre 50 y 100 mg/dL. Concentraciones de glucosa por encima o por debajo de ese rango son potencialmente peligrosas para la salud así que, para evitar que eso suceda, el organismo dispone de diferentes mecanismos en los que participan distintas hormonas, como la famosa insulina.


El aparato que puedes ver en la imagen se llama glucómetro y se utiliza para medir de forma sencilla la concentración de glucosa en la sangre.

Acabamos de hablar de la concentración de glucosa en estado de ayuno, pero ¿qué ocurre cuando comemos? Como sabrás, nuestro sistema digestivo se encarga de dividir las grandes moléculas que componen los alimentos que ingerimos en otras más pequeñas que puedan ser aprovechadas por nuestro organismo. Entre estas últimas se encuentra la glucosa que, una vez obtenida, pasa al torrente sanguíneo. Como puedes imaginar, esto provoca un aumento de su concentración en la sangre, es decir, un aumento de la glucemia, que en esta situación (después de comer) ya no se denomina glucemia basal, sino glucemia pospandrial. Recuerda que niveles elevados de glucosa en sangre son potencialmente peligrosos para la salud, así que para que la concentración de este azúcar vuelva a encontrarse dentro de un rango seguro, el páncreas segrega insulina. Esta hormona se encarga de hacer llegar la glucosa a su destino, "retirándola" así del torrente sanguíneo.


En esta imagen puedes ver de forma esquemática los mecanismos que permiten regular la concentración de glucosa en la sangre.


¿Y qué ocurre cuando ingerimos arroz blanco? Como ya hemos visto, este alimento está compuesto en una elevada proporción por almidón, que no es más que un polímero de glucosa. Así, durante la digestión se obtiene en poco tiempo una notable cantidad de este azúcar, que pasa al torrente sanguíneo provocando un aumento brusco de la glucemia. Como consecuencia, el organismo reacciona haciendo que el páncreas segregue una gran cantidad de insulina, que provoca un descenso brusco de la concentración de glucosa en sangre de manera que, si todo funciona con normalidad, vuelve a encontrarse dentro del rango que acabamos de mencionar. ¿Supone esto un problema? Podemos encontrar una sencilla explicación a esta pregunta en el blog que acabamos de citar, Lo que dice la ciencia para adelgazar: "Por razones que aún se desconocen, cuando este proceso se repite a menudo, en cada comida, cada día, cada mes, durante años, en gran cantidad de personas se desarrolla una falta de sensibilidad a la insulina, la llamada 'resistencia a la insulina'. Al parecer, los receptores específicos de esta hormona pierden sensibilidad y es necesaria más insulina para gestionar la misma cantidad de glucosa. Así que el páncreas tiene que generar todavía más cantidad, creando una especie de círculo vicioso que se repite y crece a largo plazo". Con el tiempo, como resultado de esta alteración, los niveles de glucosa en sangre aumentan (hiperglucemia) y se acompañan de una sobreproducción de insulina en el páncreas (hiperinsulinemia), lo que conduce al desarrollo de diabetes tipo 2. Como sabrás, el organismo de las personas que sufren esta enfermedad no es capaz de regular la concentración de glucosa en la sangre, lo que supone un grave riesgo para la salud. ¿Y qué hay del índice glucémico que mencionamos en el artículo anterior al hablar de la harina? ¿Tiene alguna relación con todo esto?


Índice glucémico (IG) y carga glucémica (CG)
El índice glucémico y la carga glucémica son dos indicadores que describen la rapidez de absorción de los carbohidratos. Concretamente, el índice glucémico refleja la variación de la concentración de glucosa en sangre con respecto al tiempo para una determinada cantidad de carbohidratos, comparado con la misma cantidad de otros carbohidratos que se toman como referencia. La carga glucémica considera además la cantidad de carbohidratos que contiene el alimento.


Esta gráfica representa de forma esquemática la variación de los niveles de glucosa en la sangre durante el tiempo que transcurre tras la ingesta de carbohidratos. Como puedes ver, los carbohidratos con alto índice glucémico provocan aumentos bruscos de glucemia tras su ingestión, mientras que los de bajo índice glucémico provocan un aumento de la glucemia menos acusado, tanto en cantidad como en el tiempo. Para establecer el índice glucémico de un alimento, se recurre a personas voluntarias en las que, tras haber pasado la noche en ayuno, se mide la glucemia después de haber ingerido una determinada cantidad del alimento en cuestión. Las medidas de la glucemia se realizan a intervalos de tiempo previamente establecidos (hasta un máximo de 120-180 minutos) y posteriormente se comparan con las de un producto de referencia (normalmente glucosa o pan blanco), al que se le asigna arbitrariamente un valor de 100 -


Para determinar el índice glucémico de un alimento, se mide la glucemia pospandrial de una persona a lo largo del tiempo tras haber ingerido una determinada cantidad de dicho alimento y se compara con valores de referencia, que corresponden a la misma cantidad de glucosa o bien de pan blanco. El cociente entre las áreas de las respectivas curvas se denomina índice glucémico.


¿Cómo se interpretan estos indicadores? Como acabamos de mencionar, normalmente se toma como referencia la glucosa, a la que se asigna un valor de 100. Si por ejemplo un alimento tiene un IG de 50, significa que aumenta la glucemia el 50% (la mitad) de lo que lo haría la glucosa pura. Para simplificar, se puede hacer una clasificación de los alimentos con carbohidratos digeribles en tres grupos, según su IG:
  • alimentos con IG bajo (55 o menos), como la mayoría de frutas y verduras, los cereales integrales, las legumbres y la pasta.
  • alimentos con IG intermedio (entre 56 y 69), como las patatas cocidas o el maíz
  • alimentos con IG alto (70 o más), como la harina refinada, el pan blanco, el pan de molde, el arroz blanco, la bollería, la miel o el azúcar

En general, es preferible consumir alimentos de IG bajo frente a alimentos de IG alto, no sólo por su relación con la resistencia a la insulina, sino porque se asocia a otros beneficios para la salud. Como ves, el arroz integral se engloba dentro del primer grupo, ya que su IG es bajo (IG=50), mientras que el arroz blanco se clasifica en el tercer grupo por tener un IG alto (IG=89). Así pues, teniendo en cuenta este criterio, y el contenido en fibra, vitaminas y minerales, se puede afirmar sin lugar a dudas que es preferible el consumo del primero frente al segundo (y lo mismo se puede decir de la harina refinada y la harina integral). Por su parte, el arroz vaporizado tiene un IG de 38, más bajo incluso que el del arroz integral, aunque recuerda que contiene una menor proporción de vitaminas, minerales y fibra. En resumidas cuentas, considerando las evidencias científicas actuales, se puede afirmar que es preferible elegir carbohidratos complejos (frutas, verduras, cereales integrales, etc.) y reducir en la medida de lo posible el consumo de carbohidratos refinados, tales como harinas refinadas, arroz blanco o azúcar (ya sea blanco, moreno, panela...), y esto último alude especialmente a las bebidas azucaradas, cuyo consumo se asocia con el desarrollo de diabetes tipo 2).


Por otro lado, debes tener en cuenta algunas cuestiones acerca de estos indicadores. Por ejemplo, como bien apunta Juan Revenga, autor de otro recomendable blog, El nutricionista de la general, "no todos los alimentos con un IG bajo tienen por qué considerarse automáticamente y por este hecho 'alimentos sanos'. Un snack de chocolate y galleta puede tener tranquilamente un IG de 43, y un refresco de cola de 63 y desde el punto de vista del aporte nutricional ambos alimentos son poco más que azúcar, es decir son fuente de las denominadas calorías vacías". Además debes tener presente que el IG de los alimentos es un dato que se obtiene en el laboratorio bajo condiciones estandarizadas, que en muchos casos no son extrapolables a las condiciones en las que se consume en la dieta habitual. Así, los valores pueden variar dependiendo de diferentes factores, como por ejemplo:
  • La variedad de alimento. Por ejemplo, diferentes variedades de arroz pueden contener diferentes proporciones de almidón (y sobre todo, de amilosa y amilopectina). Ya hemos visto además que los diferentes tipos de arroz (integral, blanco y vaporizado) también presentan diferentes índices glucémicos.

  • La composición del alimento en cuestión. Por ejemplo, panes de molde de distintas marcas pueden estar elaborados con diferentes ingredientes o con distintas proporciones de los mismos. 

  • El tiempo y las condiciones de almacenamiento. Por ejemplo, en una patata almacenada de forma inadecuada o durante mucho tiempo el almidón es hidrolizado por las enzimas a azúcares simples.

  • La forma de preparación del alimento. En general, cuanto más disponibles estén los carbohidratos aprovechables metabólicamente mayor será el IG del alimento. Por ejemplo, generalmente la fruta entera tiene menor IG que la fruta pelada y ésta a su vez menor IG que esa misma fruta en forma de zumo. Otro ejemplo podemos encontrarlo en el arroz y la pasta, que recién cocinados tienen mayor IG que cuando se enfrían (y al parecer también mayor IG que cuando son recalentados) debido a que se produce una retrogradación del almidón (recuerda: "almidón resistente").

  • La forma de consumo del alimento. Por ejemplo, podemos acompañar un plato de arroz blanco (que tiene alto IG) con unas verduras (que tienen bajo IG) para obtener un plato con un IG más bajo que el que teníamos al comienzo.

Además habría que considerar otros factores, como por ejemplo:
  • La hora del día. Por ejemplo, la concentración de glucosa en nuestra sangre antes de desayunar no es la misma que una hora después del desayuno.

  • Las características concretas de cada persona, como la glucemia basal o la resistencia a la insulina
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    CONCLUSIONES

    - Lo que afirma el texto de los cinco venenos blancos con respecto al arroz blanco es cierto (al menos la parte que se refleja en el presente artículo). Es decir, el estudio de Harvard al que hace referencia es real y merece credibilidad. Además, las conclusiones a las que llega coinciden con las de otros estudios que se han realizado sobre este tema.

    - Esas conclusiones vienen a decir que el abuso de carbohidratos refinados, como el arroz blanco, puede conducir al desarrollo de resistencia a la insulina y, a la larga, al desarrollo de diabetes tipo 2. Esto se debe a que los carbohidratos refinados pueden provocar aumentos bruscos de glucosa en la sangre, lo que obliga al páncreas a segregar una gran cantidad de insulina (que provoca a su vez descensos bruscos de glucosa en la sangre).

    - El aumento de la concentración de glucosa en sangre durante el tiempo que transcurre tras la ingestión de un alimento con carbohidratos se mide mediante un indicador llamado índice glucémico (IG). 

    - En general es preferible consumir alimentos de IG bajo frente a alimentos de IG alto, no sólo por su relación con la resistencia a la insulina, sino porque se asocia a otros beneficios para la salud. Eso significa que es preferible elegir carbohidratos complejos (cereales integrales, frutas, verduras, etc.) y reducir en la medida de lo posible el consumo de carbohidratos refinados y azúcares (ya sean blancos o morenos). Eso sí, debes tener en cuenta que este indicador debe interpretarse con cautela, ya que los valores pueden variar en función de diferentes factores, como la variedad de alimento o la forma de cocinado y además no siempre son buenos indicadores para determinar por sí solos si un alimento es saludable o no lo es.

En definitiva, es preferible consumir alimentos de IG bajo frente a alimentos de IG alto.

UN ABRAZO

                                                                                                                                                                                                        


viernes, 13 de enero de 2017

INDUSTRIA ALIMENTARIA

 















 Resultado de imagen de galletas dinosaurus











Y es que ya era hora de que alguien pusiera orden al sin sentido de que Asociaciones Médicas tan importantes como la de Pediatría salieran en televisión relacionándose con productos alimenticios como las galletas.
Que estas asociaciones recomendasen consumir hortalizas, frutas o verduras entraría dentro de la lógica, pero a poco que uno sepa de nutrición y lea la composición nutricional e ingredientes de una galleta, se dará cuenta de que una galleta no es el alimento más adecuado para que madres o niños lo tomen como referente.

El caso de la Asociación Española de Pediatría y las galletas Dinosaurus

Este ha sido uno de los casos más sonados y criticados por parte de los dietistas. Una asociación tan importante como los pediatras respalda a la industria alimentaria por medio de un alimento de baja calidad nutricional. Y lo más grave, dirigiéndose a un colectivo tan sensible como son los niños pequeños y sus padres-madres.
Una galleta no deja de ser más que bollería. Y bueno, tampoco es que sea veneno, pero sí es cierto que es totalmente prescindible en la dieta de un niño y que puede sustituirse por alimentos más nutritivos. Por tanto, una asociación médica tan importante, por ética, no debería colaborar con según qué marcas asociadas a alimentos de dudosa calidad nutricional.
La Asociación Médica de Pediatría salió al paso en su día con un comunicado en el que hacen alusión a que ellos no "avalan" ningún producto alimenticio, sino que la marca de ese alimento es entidad colaboradora de la asociación.
AEP Galletas Dinosaurus
El caso es que un alimento totalmente prescindible en la dieta de un niño tiene en su envoltorio un logo bastante notorio de una asosiación médica importante, lo que ello conlleva a efectos de publicidad sobre el que lo ve. Quieran verlo o no, condiciona al consumidor, sobre todo si no tiene una formación adecuada en nutrición.

El caso de la Fundación Española del Corazón y Megared®

Otro caso de una entidad médica de renombre que respalda a un complemento alimenticio a base de omega-3. Es cierto que su publicidad es más discreta y también nombra alimentos ricos en omega-3, pero no deja de ser el tomar a una entidad médica para respaldar a un complemento que es totalmente prescindible en nuestra dieta.
 

 Como veis en el anuncio, hacen alusión a que igual no comemos suficientes alimentos con omega-3 y entonces este complemento ayudará a nuestro corazón...Se me ocurren mil formas de ayudar a nuestro corazón antes que consumir un complemento de omega-3.
Por no hablar de la cantidad efectiva que uno de estos complementos nos aportaría de omega-3. Con cualquier otro alimentos de los que vemos en el anuncio estaríamos tomando muchísmo más omega-3. Lo que decimos, un complemento totalmente prescindible.

Asociaciones médicas o científicas ya no podrán bajarse los pantalones antes la industria alimentaria

No se me ocurre más argumento que el dinero para que asociaciones médicas y científicas tan importantes cedan a anunciarse junto a alimentos o complementos que no aportan nada a la dieta.
La Organización Médica Colegial ya está tomando cartas en el asunto a raíz de la aprobación de una declaración de la Comisión Central de Deontología (CCD). En esta declaración se planteaba el conflicto ético que existe en que asociaciones y organizaciones médicas o científicas avalen según qué productos alimentarios.
Y es cierto que no hay alimentos buenos o malos, pero sí que los hay prescindibles y una asociación médica o científica debe ser objetiva y respaldar aquello beneficioso para la salud, y no simplemente algo inocuo o nutritivo.

Cuando un alimento poco nutritivo es respaldado por una asociación médica o científica, existe un conflicto ético.
Antes, el conflicto de intereses y la conducta ética estaba más regulada en torno a la industria farmacéutica, pero los actores han cambiado y ahora la industria alimentaria tiene también que someterse a esta regulación.
Todas las asociaciones médicas y científicas ya han sido informadas sobre la conveniencia de evitar esta mala praxis, esperemos que no se den más casos. De hecho, la norma es de obligado cumplimiento, por lo que a partir de ahora no deberíamos de ver más por televisión a este tipo de asociaciones relacionadas con alimentos o complementos de dudosos beneficios para la salud.
En cuestión de anuncios no sé, pero como podéis ver en la imagen de portada, en la web de las galletas en cuestión sigue apareciendo el logo de la Asociación Española de Pediatría.

             UN ABRAZO